Al calor y la humedad que caracterizan a las tardes de Guayaquil se ha sumado un nuevo elemento en el centro de la urbe en las horas pico que coinciden con los horarios de corte de energía. Los usuarios de las calles de ese sector sufren el intenso tráfico, atravesar del sur al túnel Santa Ana toma mínimo dos horas, y quienes habitan en el área soportan el constante sonar de las bocinas de los conductores más impacientes.

El alcalde Aquiles Alvarez reconoce el problema y señala que agentes metropolitanos se instalan en las intersecciones más conflictivas, pero falta personal para ayudar al tránsito en todas las áreas.

No solo se trata de agentes. La coordinación entre instituciones si bien no dará una solución total, puede permitir un alivio parcial. ¿Cómo? Dejando al menos una vía alterna con energía para que los semáforos hagan su trabajo y en las otras distribuir a personal de apoyo vial.

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De una reunión entre ingenieros viales y de transporte de la Agencia de Tránsito Municipal con funcionarios de la Corporación Nacional de Electricidad pueden salir alternativas. Los expertos tienen la obligación de dar ideas de servicio y con toda seguridad la voluntad de hacerlo.

El tránsito se altera particularmente en diciembre y con los cortes de luz la situación empeora.

Caída la tarde del 3 de diciembre, la avenida Eloy Alfaro, el Malecón Simón Bolívar –donde además se desarrollaba el acto popular de encendido del árbol de Navidad– y la avenida Quito estuvieron totalmente congestionados. Estas soportan el tránsito de sur a norte. La calle Esmeraldas, en el mismo sentido, repetía el problema aunque esta última contaba con energía eléctrica en algunos tramos.

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A las iniciativas de los organismos públicos debe sumarse la colaboración de conductores evitando bloquear las intersecciones para que haya mayor fluidez, sonando menos el pito que causa contaminación auditiva y si está en sus manos, cambiar los horarios de circulación. Si todos colaboramos, habrá mejoras. (O)