“Nada nuevo, bajo el sol”, proverbio bíblico que aparece en Eclesiastés, atribuido al rey Salomón.
Giambattista Vico (1668 - 1744), en su teoría del acontecer histórico presentó a este con la frase “corsi e ricorsi”, ciclos que se repiten, se avanza y retrocede.
El presidente Donald Trump está anunciando intenciones y definiendo acciones que podría haberse pensado que, en el siglo XXI, era imposible que se ejecuten, por la conmoción que conllevan.
El siglo XX fue de profundización del multilateralismo, económico, social, ambiental, educativo, cultural, de derechos humanos, y justicia internacional, con la multiplicación de organismos, de tratados, protocolos y otros instrumentos e instancias, aun cuando siempre ha habido influencias dominantes, con riesgos quizás corregibles de ortodoxias y burocratismo y otros direccionados por intereses, que han llevado a su no pleno acatamiento. En los días que vivimos, desde la administración Trump, el Gobierno norteamericano decide unilateralmente retirarse de organismos y liberarse de instrumentos, cuya gestión cuestiona, para privilegiar el bilateralismo con condicionantes de alineamientos.
En el siglo XIX, Friedrich Nietzsche expresó que el hombre es naturalmente egoísta, primero piensa en él y a lo que se debe, más cuando tiene poder, al ejercer este. Nietzsche negaba al altruismo como virtud, “aquello de la obligación moral de que solo se es bueno si se renuncia a su propia vida y se vive para los demás, es invento de los débiles, para poder vivir a costa de los fuertes y brillantes”. Esa crudeza por décadas fue encubriéndose, abriéndose “manos generosas”, que no siempre fueron tales, por condicionalidades que se establecían para direccionar ayudas y generosidades. Quienes tienen poder buscan consolidarlo y expandirlo.
El “Lebensraum”, el espacio vital que Alemania reclamaba en el siglo XX, no solo el territorial, sino también de peso específico, en todos los escenarios, lo reclama Estados Unidos, por ser esta la principal potencia.
Nada hay en firme si a la potencia no se le reconoce el espacio definido por la administración Trump, como su derecho. La amenaza de posible uso de las armas se difiere, para primero usar la amenaza del retiro de visa para los tachados y sus familiares y la fijación o incremento de aranceles en elevados porcentajes para tiempo casi inmediato. Los instrumentos de libre comercio de hecho se desobedecen, aun cuando jurídicamente no se suspendan o denuncie. Represalias similares pueden producir escalamientos.
Quizás veamos conflictos de potencias con países protegidos, pero la protección con un precio, lo que plantea Estados Unidos a Ucrania para seguir auxiliándola ante la agresión rusa, la entrega de tierra con minerales “raros” de alto costo.
En el caso de China, preocupa a Trump, su expansión en estructuras portuarias y en la navegación en el mundo.
Se requiere restablecer un orden confiable en las relaciones jurídicas, sociales y económicas entre países y a su interior que no deben quedar a la sola voluntad de sus gobernantes, aun supuestas sus mejores intenciones. (O)