En los 80, mi abuela Ma’ Santo platicaba con sus animalitos. Retaba a los gatos por robar mis presas del plato. Cantaba a las gallinas mientras recogía los huevos. Aconsejaba a nuestros perros: Yodi, Primavera, Solitario, y al chancho que invadía la casa por la retaguardia. Le obedecían más que yo. Creó fuerte vínculo, pero nunca los imitó. Si yo me hubiese autopercibido uno de ellos, su “psicólogo” me “tapeaba” la espalda, como ella decía. Los therians aparecieron en los 90 autoidentificándose animales no humanos psicológica y espiritualmente. Hoy, con el planeta convulsionado, irrumpen arrasadoramente. ¿Será un distractor para camuflar la crisis global? ¿“Estupidización” temporal de la generación Z donde lo “irracional” rechaza la decadencia política?
Vivimos una era comunicacional-desinformativa. Internet y sus algoritmos atrapan nichos conectados al mundo y desconectados de lo real; esa manipulación sutil del Gran Hermano orwelliano de 1984 donde la “verdad” propaga mentiras; la “paz” incita guerras; el “amor”, torturas; la “abundancia”, miserias. Guarismos posicionan ideas. Ciertas mentes asumen actitudes “absurdas” y la ridiculez podría simbolizar rebeldía, combatida con violencia mediática o física. Mientras tanto, líderes “racionales” despedazan países y tienen al planeta en vilo. El fenómeno therian resulta inofensivo entre tanto caos absurdo. Además, es la misma generación rebelada en Asia, Latinoamérica, África y Europa en 2025, con las redes sociales como herramienta organizativa. Diagnosticarlos enfermos mentales sería un mea culpa de la sociedad. Más bien, pudiéramos considerarlo postura crítica de desidentidad contra el establishment deteriorado; ese conflicto planteado por Erving Goffman (libro Estigma) entre identidad social virtual (creada) e identidad social real (propia).
Casos un tanto relacionados, tenemos a Víctor de Aveyron en Francia: niño “salvaje” encontrado en los bosques en 1799. Amala y Kamala: niñas halladas en 1920 en Calcuta. Todos con actuar felino. Vicente Cau Cau, el Niño Puma (Chile, 1948), se presume fue criado por pumas. Marcos Rodríguez Pantoja, español abandonado en Sierra Morena, convivió con lobos doce años; inspiró la película Entrelobos. Corina Lemunao Lemunao: niña chilena con discapacidad intelectual encerrada en un gallinero durante su infancia y juventud, apodada la Mujer Gallina. La poeta Karo Castro escribió un libro homónimo. Estos antecedentes resultaron de sucesos fortuitos y acciones inhumanas, no creados para instrumentalización algorítmica de marketing y merchandising planificada, como lo actual.
Yuval Noah Harari en 21 lecciones para el siglo XXI advierte: “En un mundo inundado de información irrelevante, la claridad es poder. La censura no funciona bloqueando el flujo de información, sino saturando a la gente de desinformación y distracciones”. Es muy adictiva esa mano invisible, que todos pareciéramos poseídos del Thriller therians de Michael Jackson. Quizá desempolve mi disfraz de lobo antes que la novedad desaparezca. No le cuenten a mi abuela. (O)










