Debido a la gravedad de la crisis energética, la gestión de los sectores estratégicos ha estado muy volcada al tema eléctrico. Si a esto se añade la falta de estabilidad en la conducción tanto del Ministerio de Energía y Minas, MEM, como de Petroecuador, PEC, el resultado es que la actividad petrolera no avanza al ritmo que podría. Se proyecta incrementar la producción de crudo de 470.000 barriles a 580.000 en 2025, pero es objetivo inalcanzable.

El Plan de Inversiones, que compendia una suma de proyectos largamente postergados, brinda lineamientos de la política pública por ejecutarse en el mediano y largo plazo: incremento de reservas y producción, mejorar el factor de recobro de los campos en explotación, utilización del gas asociado para la generación eléctrica, modernización de las refinerías, etc. Desde luego, la gigantesca inversión prevista de 41.500 millones de dólares tiene que corresponder a las corporaciones privadas, pero tampoco hay condiciones para que esto suceda. Antes tendría que cambiarse el mismo modelo monopólico y burocrático que lastra al sector eléctrico.

Caída de la explotación petrolera de Petroecuador aleja la meta del Gobierno de incrementar a 550.000 barriles diarios la producción nacional

La evolución del petróleo en Ecuador

¿Qué se puede hacer en el corto plazo? Considerando que al actual Gobierno le restan seis meses de mandato, toca priorizar la agenda. Sin duda, hay que impulsar la renegociación de contratos de prestación de servicios en 10 bloques petroleros del MEM y otros seis de PEC que suman 1.377 millones de dólares de inversión y suponen 279 nuevas perforaciones, justamente para recuperar producción.

El problema es que la autoridad puede ordenar, pero los mandos medios se encargan de demorar la ejecución. Entre la solicitud de negociación y la conformación del equipo encargado pueden transcurrir meses, con la contingencia de que la continuidad del proceso puede verse afectado por el constante cambio de los funcionarios responsables. De tal modo, la contraparte privada suele afrontar el inconveniente de mantener el interés de inversión de sus oficinas matrices que se cansan de esperar.

La licitación más cercana es la de los bloques 16 y 67, ex-Repsol, que PEC devolvió al MEM para los fines consiguientes. Con una inversión estimada de 322 millones de dólares se espera recuperar una caída de producción de 10.000 barriles, bajo la modalidad de un contrato de participación, más atractivo que el generalizado de prestación de servicios. Tres áreas del denominado Intracampos II, fronterizo con Colombia, siguen el mismo tiempo.

Lo más atractivo es que se prepara la licitación de tanto como cuatro bloques en el golfo de Guayaquil, incluido el bloque 6, donde se encuentra el campo Amistad, como una zona de interés de explotación de gas y crudo ligero. Dispone de sísmica 3D de modo que las estructuras geológicas con potencial están delineadas con aproximación. Se ha invitado a gigantes como Exxon, Shell, Total, Sinopec, Aramco y a la vez a empresas estatales del golfo Pérsico. Se prevé que el proceso estaría listo para el primer semestre de 2025 –su adjudicación correspondería al próximo Gobierno–.

Su adelanto es una señal esperanzadora de cambio de momento y apunta a confirmar aquel rumor a sotto voce de que Ecuador tiene más reservas que Colombia y Argentina. (O)