¿Quién determina dónde está el centro en política si en Latinoamérica el centro parece haber avanzado varios puntos en el eje de las abscisas? Los términos radical y extremo han perdido significado. Adicionalmente, la narrativa de los medios no permite medir con precisión esta nueva política latinoamericana. Para hablar de Javier Milei, argentino con altas probabilidades de ser el siguiente presidente de Argentina, estos medios utilizan términos, cuando menos, curiosos. ¿Es de ultraderecha un político que habla de libertad en una economía adicta al gasto público? ¿Y donde distintos gobiernos han quitado dinero de los bolsillos de los argentinos a través del impuesto más alto de todos, es decir, la inflación? ¿Geometría ideológica?
Curioso porque esos medios como The New York Times, CNN y BBC jamás han hablado de esos extremos cuando se trata de Cristina Fernández, Nicolás Maduro o Daniel Ortega. Ni cuando vivían de Hugo Chávez o Fidel Castro. Estamos hablando de un Ortega que no ha tenido ningún reparo en disolver la orden jesuita en Nicaragua, arrestar intelectuales, condenar sacerdotes, despojarlos a todos de su nacionalidad y confiscarles sus bienes. ¿Eso no es extremo? Quizá para CNN este es el nuevo centro. Y en ese caso, ¿qué o quién es izquierda? Si hay una ciencia exacta, es la geometría y no puedo pensar en una más inexacta que la política. En la geometría, las hipótesis son irrefutables a través de operaciones matemáticas cuantificables y objetivas. Objetivas como CNN dice que son sus apreciaciones y mediciones.
Quizá el público, no solo cansado de las etiquetas de estos medios tradicionales sino de la cada-vez-más-ambigua dicotomía izquierda-derecha, hizo que el entrevistador Tucker Carlson haya batido récord en X (antiguo Twitter) con 325 millones de visualizaciones de su entrevista a Milei en las primeras quince horas. Incluso tuvo más visualizaciones que la que Carlson le hizo recientemente a Donald Trump, otro personaje etiquetado por los medios mencionados como radical, extremo, ultra, entre otros calificativos jamás utilizados para describir a un… ¡Chávez!
Estas etiquetas de izquierda-derecha surgieron hace 200 años con significados que han variado en el tiempo y que en el presente carecen de concordancia con su origen, sino que además resultan insuficientes para definir esta nueva y compleja política latinoamericana.
El latinoamericano ya no vota por la izquierda y la derecha sino por políticos que dicen lo que el ciudadano quiere oír en un momento determinado. Así, ya no usan el eje de las abscisas para determinar el centro en la política actual, centro cada vez más ambiguo. Ollanta Humana y Álvaro Uribe a pesar de ubicarse ideológicamente en los extremos de la vieja geometría se asemejaron en sus lineamientos de estabilidad macroeconómica, disciplina fiscal y atracción de inversiones, que a su vez se tradujeron en crecimiento y generación de empleo. Esos lineamientos miden hoy, de forma más precisa, los resultados de las políticas públicas que la geometría.
No existe tal como como la geometría en política. A la vieja geometría se le hace imposible medir la nueva política de la región. (O)