Más o menos 600 millones de personas en el planeta Tierra hablan español, el 7,5 % de la población mundial. De modo que no solo la lengua española se ha expandido por el orbe, sino que la forma en que cada comunidad lo habla también se va ensanchando y ganando prestigio entre sus hablantes. Por eso existen los ‘ecuatorianismos’, que son la manera particular de construir expresiones y emplear palabras en el Ecuador. Hace pocos meses la Academia Ecuatoriana de la Lengua ha publicado el Diccionario académico de ecuatorianismos, lo que coincide con los 150 años de existencia de dicha corporación.
El propósito de este diccionario es “informar sobre el léxico ecuatoriano”, es decir, “reflejar el uso del español hablado y escrito en el Ecuador, sin emitir juicios de valor ni recomendaciones acerca del empleo de las palabras registradas”. El vocabulario de los ecuatorianos queda registrado aquí con 8.138 entradas y 2.283 subentradas. Y este diccionario reconoce los esfuerzos de muchos escritores y lingüistas que, desde el siglo XIX hasta hoy, han elaborado diccionarios que recogen las palabras que se dicen en nuestro país, en la región andina, en el campo costeño, en la literatura, en los sectores populares, en las diferentes regiones.
El diccionario explica que las miles de palabras y expresiones seleccionadas aquí no se usan en España: por eso son ecuatorianismos. Así que ademanoso es una persona que se comporta con afectación, un antipático. Antigüedad también es el aprovechamiento académico de quien se forma en una institución militar o policial. Balconear es quedarse en un balcón mirando la calle. El cacaraquiento es quien habla demasiado y llega a molestar a otros. Un caliche es una fisura por donde escapa un líquido o un gas. El capiro es quien proviene del campo y una chagra es una provinciana. Chumarse, ya sabemos, es emborracharse, estar jumo o pluto.
Un cuico es uno bien flaco. El derechoso es lo contrario del izquierdoso. Y embucharse una cartera es robársela. El esfero es un bolígrafo, una pluma. ‘Por la gran flauta’ sirve para expresar admiración o fastidio por algo o por alguien. Garuar es lloviznar. El guinguiringongo es el sube y baja de los parques infantiles. El ‘hombre gol’ es el que, en un equipo, marca más tantos. Un huiñachisca es quien ha sido criado por sus padres. La humita, ‘pan de choclo’ en quichua, es la humita que todos comemos. Una joda es una contrariedad. El kikuyo es también un tecnócrata que habla en términos enredados. El llantero repara llantas.
La mamacuchara es una cuchara grande. Una noria es una estudiante muy aplicada. La ñaña es la hermana. Oliscoso es que algo huele mal. Omoto es una persona de baja estatura. Una ‘palanca’ es una persona influyente. El quilico es una ave rapaz. El rascabonito es una enfermedad de la piel. El raspado es un refresco popular con hielo frappé. La ‘sacadera de madre’ es un trabajo arduo. El tabacazo es un hechizo para enamorar o causar locura. La ucupacha es un lugar de castigo eterno. Un viserazo es una orden de un superior a un subordinado. El yachac es un sabio. Las lenguas son entidades vivas y estos ecuatorianismos lo demuestran. (O)