Ecuador celebra 25 años de dolarización. Este instrumento de política produjo estabilidad económica, salvaguardó el poder adquisitivo de la moneda, reduciendo la inflación a un dígito, eliminando el riesgo de devaluación, y los ciudadanos y empresas pudieron programar gastos e inversiones a futuro. Como se aprecia, los logros alcanzados han sido importantes, pero se debe entender que bajo un sistema dolarizado hay pocos mecanismos de contención (política monetaria) frente a shocks de balanza de pagos y/o financieros, por la imposibilidad de que el Banco Central (BCE) emita moneda para financiarlos. Los dólares con respaldo provienen, principalmente, de las exportaciones, financiamiento del exterior, inversión extranjera directa, remesas.

Entonces, es clave generar urgentemente un marco de reformas estructurales que permitan conseguir estabilidad económica, como una condición mínima para potenciar el crecimiento y estabilidad financiera. Se debe tener en claro que los objetivos económicos de los gobiernos deberían ser el desarrollo sostenible, reducción de la pobreza, equidad social y el incremento del empleo formal. Objetivos que aún no se han cumplido en 25 años de dolarización, puesto que durante este periodo el PIB per cápita promedio anual fue de alrededor de 1,2 %; la deuda pública se incrementó del 32 % al 67 % (gobiernos de turno financiaron parte del déficit con endeudamiento interno y externo); la inversión extranjera ha sido una de las más bajas de la región; aumentó significativamente el sobreendeudamiento de los ciudadanos y empresas, cuya morosidad pasó de 3,6 % enero-2020 a 5,1 % nov.-2024 (BCE).

No podemos perder más tiempo, los temas neurálgicos por acometer para la estabilidad y sostenibilidad de la dolarización, como mínimo, son:

1. Mejorar la competitividad, garantizando seguridad jurídica, con reglas de juego claras para atraer IED, promover la innovación y lograr un fisco sostenible, contracíclico, cumplidor de las reglas fiscales y que maximice el ahorro en prevención de shocks.

2. Fortalecer la estabilidad del sistema financiero e institucionalizar supervisores y reguladores: a) Despolitizar la elección y destitución de autoridades con eficientes y eficaces procesos de supervisión preventiva-prospectiva, regulación prudencial basada en estándares internacionales, para cerrar las brechas regulatorias entre las instituciones, mantener la sanidad del sistema y mejorar la liquidez y solvencia (capital adecuado), créditos debidamente provisionados, potenciar nuevas fuentes de financiamiento y avanzar hacia tasas de interés que beneficien a la inclusión financiera y protejan al depositante.

b) Incentivar la transparencia de información de los participantes del mercado, con gobiernos corporativos que representen los intereses de todas las partes involucradas, con equilibrios adecuados. c) Incorporar la educación financiera, por parte del Estado e instituciones financieras (diferenciada de sus ventas), de forma técnica conducir a los usuarios financieros a no caer en sobreendeudamiento, tomar decisiones informadas, elegir entidades solventes e impulsar el ahorro para prever problemas futuros. d) Afianzar el trabajo coordinado de las entidades rectoras de la financiera. (O)