Los cristianos asumimos que el nacimiento de Jesús, en el hogar de María y José, representó la expectativa de nueva vida para la humanidad. Más allá del cristianismo, se universalizó que la época de Navidad y de inicio de año debe significar el fortalecimiento de la expectativa de que en singular y en colectivos, familiar, entorno, país, vamos a superar dificultades, expectativa que no debe limitarse a esperar, sino que debe generar compromiso de actuar y aportar con amor y alegría lo que nos corresponda para ese objetivo, con transparencia, sin buscar el éxito por aplastar a otros.

En días recientes, leía el mensaje de una persona alegre y participativa, que falleció después de una cruenta enfermedad, “quiero que me recuerden con alegría”. Todos hemos sufrido –en menos o en más– la muerte imprevisible de seres queridos, y aun cuando se sienta que no hay como seguir viviendo, ante la ausencia de aquellos, lo que no se debe hacer es echarse a morir, anímicamente introducirse en el foso de los restos mortales de los fallecidos, los que nunca lo habrían deseado.

Hay que pensar en padres, hijos, nietos y hermanos que requieren el entorno de amor y alegría en los tiempos que siguen. Y si hay la fe de que después de la muerte corpórea, hay otra forma de vida, a esos seres también hay que invocarlos para tener su auxilio. Así como la Navidad simboliza al hijo de Dios como ser humano, la resurrección es mensaje de vida eterna a la humanidad.

Y habrá circunstancias de personas con responsabilidades públicas que, ante la muerte de seres queridos, deben fortalecerse en el ejercicio de tales responsabilidades.

Es el caso de Lourdes Tibán, uno de las líderes de excelencia en las causas sociales, actual prefecta de Cotopaxi, ante la muerte en accidente de Raúl Ilaquiche, su compañero en su hogar, sustentado en el amor, y en el compromiso de hacer política con entrega y honestidad.

¿Entregar presentes a familiares, amigos y colaboradores, y a los niños, es solo sumarse a la comercialización de la Navidad? No necesariamente.

Lo ideal es que los presentes impliquen un mensaje aun cuando no sea explícito, “siempre cuenta conmigo”, “estoy muy agradecido” u otro; y que ese mensaje sea sincero, de modo que si mañana se requiere la prestación de auxilio, se evidencie que el presente no fue solo cortesía.

En otro orden de cosas, felicitación al Gobierno por el canje de deuda. Amazon Conservation DAC emitió bono por 1.000 millones de dólares, y se pudo comprar, con descuento, y retirar del mercado 1.527 millones de dólares en bonos de deuda externa. Beneficio ambiental y, además, financiero, baja 527 millones de dólares la deuda nominal en bonos.

Que se faciliten otras formas de financiamiento para proyectos ambientales, para que realmente se ejecuten.

Canjes de seres humanos, por principio, no deben aceptarse, porque aun cuando sean para liberar personas, el precedente podría ser funesto, se incentivaría cercar, retener, capturar, a seres humanos, para tenerlos como mercadería de canje, por motivaciones políticas o delictuales. (O)