El Morro, parroquia del cantón Playas, en la provincia de Guayas, con una población de 1.700 habitantes, es un pueblo de gente trabajadora, luchadora, honrada, que a través de su historia ha dejado grandes huellas de luchas, por alcanzar su desarrollo. Además, está celebrando, desde el 17 de enero, su fundación parroquial, de hace 170 años, viviendo una de sus expresiones religiosas y culturales más significativas, en honor a su patrono, san Jacinto, en su iglesia, que es una de las más antiguas del país. Los programas de celebraciones fortalecen la identidad, como pueblo, heredado por generaciones.

Hay que destacar que algunas autoridades y personas se han preocupado por las mejoras para la comunidad, especialmente con una UPC, que se esfuerza por su labor de vigilancia. Según los moradores, últimamente se han incrementado los robos de medidores de agua y de energía, así como robos en domicilios. Además, se observan jóvenes consumiendo droga en solares vacíos.

Es recomendable que la Policía planifique sus rondas permanentemente, para no dar paso a que los delincuentes actúen con libertad y mayor frecuencia. También es necesario que la organización barrial se complemente con la Policía para comunicarse a través del botón de pánico, organizarse para el uso de cámaras en las calles y así proteger cada sector; es decir, en cuanto al rol de la Policía, de reforzar el trabajo preventivo y disuasivo mediante operativos estratégicos y el uso de tácticas de inteligencia, el campo de acción es pequeño, la comunidad es pequeña y hay cómo lograrlo. Es doloroso que la delincuencia siga golpeando a los habitantes, la inseguridad cambia también el comportamiento de la comunidad. De momento, algunos residentes tienen sus villas desocupadas o están vendiéndolas. La seguridad es un derecho de todos. (O)

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Robespierre Rivas Ronquillo, periodista, Guayaquil