La disputa del momento que llevan a cabo el Ejecutivo y el Legislativo pone nuevamente en evidencia el débil Estado de derecho ecuatoriano, y la simpleza e insensatez con la que actúan el Gobierno y la Asamblea. Los asambleístas están haciendo todo lo posible para dejar sin efecto la ley antipillos enviada por el Gobierno, y ahora será la Corte Constitucional la que dirima esta situación.

Reflexiones 2024-2025

El presidente Daniel Noboa Azín por un lado envía una ley que en un principio incrementaba el impuesto a la venta de vehículos usados y creaba un nuevo impuesto para la venta de vehículos nuevos, entre otras cosas. Ante el rechazo de la población, el Gobierno nacional recula y retira la propuesta, para inmediatamente enviar una nueva. La nueva propuesta es más coherente, y no resulta un golpe para el grueso de la población. Pero la contienda estaba ya planteada, y la Asamblea Nacional no iba a desaprovecharla, la mandó al archivo inmediatamente.

Acto seguido, el Ejecutivo encontró una zona gris en la ley y la pasó vía ministerio. Ahora los asambleístas moverán cielo y tierra para dejarla sin efecto. Si los asambleístas piensan que le están haciendo un favor a la población, permítanme decirles que se equivocan, ya que mientras este tipo de intentos de recaudación del Gobierno sean desechados por la Asamblea, lo único que están logrando es que el Gobierno siga sumando esos millones no recaudados a su nueva reforma tributaria donde no necesita ningún tipo de autorización; y el golpe para la población será muchísimo más doloroso, ya que en lugar de pagar por transacciones puntuales pagaremos mes a mes y mucho más.

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Ecuatorianos, evaluemos a los candidatos

Los ecuatorianos ya nos sabemos de memoria que cada Gobierno y Asamblea Nacional de turno actúan solo para sus propios intereses y los de su agrupación. Quienes suelen estar en estos puestos se centran únicamente en desestimar a sus contrincantes y echarse la culpa mutuamente de todos sus desaciertos, y los resultados siempre son funestos, puesto que todas las pérdidas generadas siempre las terminamos pagando nosotros, los de a pie. (O)

Macario Stefano Rosania Larrea, Quito