Mi día feliz aún no ha llegado, todos los días son grises. Estoy segura de que cuando me operen de mi condición (epilepsia), todos los días serán felices, ya que podré ser una mamá al 100 %.

Aun así, cumplo con las obligaciones básicas de ser buena mamá, que para mí son dar amor, protección, educación y, más que todo, estar presente.

Todos los días siento que me ahogo en un vaso de agua, porque no sé cómo evitar ver a mi familia triste o confundida. Honestamente, no sé si esto es una lección de Dios para mí, pero tengo fe en que será un gran propósito. Sinceramente, estaría mintiéndome a mí misma al decir que todo el tiempo no tengo coraje con Dios o conmigo misma; en momentos de impotencia siento que estoy sola, siento que toda la fe y todas las oraciones son en vano, ese sentimiento de impotencia me gana y pienso que de pronto será algún castigo de algo que hice tal vez en otra vida. Me consume hacerme las mismas preguntas: ¿por qué?, ¿por qué a mí?, ¿cuál es el propósito de todo esto?, ¿me sanaré? No importa qué tan distraída esté o qué actividad realice, esas preguntas nunca me abandonan.

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Pero, por otra parte, me doy cuenta de que mi fe me da respuestas, ¿cómo? Despertándome cada mañana para tratar de ser una mamá buena y presente, que es por lo que estoy aferrada a esta vida terrenal (mis hijos). Cuando estoy físicamente sola, pienso que esta vida no tiene sentido sin mis hijos, ¿por qué? Ingenuamente, pensaba que tener pareja o esposo era tenerlo todo, pero –con base en mi experiencia– no es así, ya que en los momentos agradables que uno pasa con su pareja siente todo mágico y es allí que me convenzo de que el verdadero amor de una madre hacia sus hijos es único e irremplazable, porque el esposo o pareja te pueden cambiar, mientras que el amor maternal, por más que uno vea a sus hijos crecer e incluso formar su propia familia, para una buena mamá eso no es excusa de no expresar su apoyo y su amor de cualquiera manera, así sea la mínima.

Así que no sé si llegue, pero espero que llegue mi día feliz para ser una mamá sin límites y estar con mis hijos al 100 %, sin importar la edad que tengan y tengan a su mamá sin límites. (O)

Dayannara Salinas Torres, Guayaquil