Las primeras lluvias del 2026 en la Costa ecuatoriana, particularmente en Guayaquil y su área metropolitana, y en ciertas provincias de la Sierra, tales como Chimborazo, Azuay y Loja, pese a que están por debajo de los promedios históricos, han sido suficientes como para causar los primeros estragos reportados por los medios de comunicación.

En relación con la ciudad de Guayaquil, las lluvias se iniciaron entre el 11 y 12 de enero pasado y causaron serios problemas de inundación en al menos 20 sectores de la ciudad, con las consecuencias fáciles de imaginar; frente a lo cual los voceros oficiales de la Alcaldía justificaron los problemas echándoles la culpa a los habitantes, que ciertamente tienen una gran responsabilidad al no disponer la basura dentro de los horarios establecidos o simplemente la dejan abandonada en cualquier parte, dando lugar a que los sumideros se taponen y las aguas no puedan drenar libremente por la infraestructura existente para dicho fin. Al margen de aquello, lo insólito es que, a propósito de lo ocurrido, los mismos voceros aclararon iniciar de inmediato un plan de prevención que tenía como objetivo limpiar los drenajes, que sin duda alguna representa una actividad rutinaria que se la debe realizar antes del inicio del periodo invernal.

Las lluvias se han mantenido en los alrededores de la ciudad de manera intermitente durante los primeros días del presente mes, causando situaciones relacionadas con anegamiento de barrios, accidentes de tránsito con alto grado de responsabilidad de los conductores y otros producto del estado de muchas calles que destruyen infraestructura pública y privada. Cabe indicar que el Inamhi ha alertado de lluvias de mayor intensidad a partir del presente mes.

Publicidad

La ciudad está ubicada donde confluyen los sistemas fluviales de la cuenca del río Guayas y creció en medio del manglar; en su desarrollo fue eliminándolo en parte, tapando inclusive salidas naturales, dándose un entorno que la hace muy vulnerable a las inundaciones como consecuencia de la lluvia que cae sobre la ciudad y de la interacción entre las descargas que bajan por los ríos, la mecánica del sistema fluvial y la influencia de la marea, agravadas por el sobrecalentamiento global, cuya consideración no puede ser soslayada y cuyo análisis debe formar parte de la solución del problema de inundaciones de la ciudad, que parece ser que forma parte de nuestras actividades cotidianas durante el periodo de lluvias.

El problema no se resuelve con “justificativos” o soluciones denominadas “parches” o “emergentes”, sino tomando decisiones que permitan de una vez por todas realizar un estudio que considere las causas del problema y permita concebir su solución a mediano y largo plazo. Se espera que los Gobiernos nacional, regional y seccional unan esfuerzos para minimizar los efectos de las lluvias sobre la ciudad y su área de influencia, que representa el polo de desarrollo más importante de nuestro país. (O)

Jacinto Rivero Solórzano, ingeniero civil, Guayaquil