Ecuador, en el escenario político, ha transformado a la dolarización en un objetivo nacional, y eso, si lo analizamos con detenimiento, es absurdo. Los objetivos nacionales no deberían ser tal o cual modelo cambiario; o tal o cual modelo monetario, el o los objetivos de un país deben ser crecer con buen empleo, crecer con equidad, con la menor inflación posible y con sostenibilidad a largo plazo, tener una sociedad segura donde poder vivir, etc. Estos deberían ser los objetivos de un país que se gobierne con responsabilidad. Es verdad que el dólar poco se devalúa, pero ¿qué sacamos los ciudadanos con una moneda que se devalúa muy poco si hay pobreza y miseria? Esto sin mencionar la tremenda inseguridad.
CPCCS y el dólar a la ecuatoriana
En Latinoamérica hay países que tienen moneda propia, como son Chile, Uruguay y Costa Rica que en cierto momento han depreciado su moneda y han crecido muchísimo más que Ecuador. Quizás hemos endiosado a la dolarización, mientras problemas muy importantes como la seguridad social, que pasa momentos muy delicados en su economía; mientras la evasión fiscal crece; mientras la corrupción aún se mantiene en las instituciones pública; mientras la justicia mira hacia otro lado, sobre todo al costado donde pueden llenar sus bolsillos los jueces y fiscales corruptos; mientras el amiguismo, compadrazgo y familiaridad es usado por los poderes para infringir la ley y poder hacer “negocio” no los enfrentamos y combatimos.
En los últimos 10 años la deuda ecuatoriana subió más de 50.000 millones de dólares, gran parte de ese incremento de la deuda fue al subsidio de los combustibles. No es que sea malo el subsidio, porque parte de su misión principal es ayudar a las clases desfavorecidas, sino que hay gente pudiente que se sirve de estos subsidios y además se han reportado contrabando de combustible a los países vecinos, con el consiguiente perjuicio mayúsculo a las arcas públicas y por ende a la población, sin embargo nos preocupamos por la dolarización y no de combatir el mal uso y destino del subsidio.
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Debemos tener clara las prioridades, sobre todo la clase política y periodística de este país y entender que las distorsiones estructurales, los pecados capitales de la economía del país, son un riesgo latente que va más allá de la dolarización, lo cual puede alterar básicamente el funcionamiento normal del país convirtiéndose en una inestabilidad muy peligrosa para la sociedad. Este enfoque no se hace porque no es políticamente rentable. ¿Hasta dónde podemos llegar con una irresponsabilidad colectiva de este tamaño?
Tenemos que entender que la dolarización no es ni un fin ni es un objetivo en sí mismo, la dolarización es un medio; los objetivos tienen y deben ser crecer, dar empleo, no tener inflación, tener equidad, tener buena educación, tener sostenibilidad, tener seguridad, erradicar la corrupción, etc., y estos no se consiguen por el simple hecho de estar dolarizado; y prueba de esto es que los países que mejor bienestar tienen en Latinoamérica, como Uruguay y Chile, no están dolarizados; sin embargo, los que menos han crecido han sido El Salvador y el Ecuador y están dolarizados. Tenemos que hacer bien las cosas, los gobernantes deben actuar con responsabilidad teniendo los objetivos primordiales claros para que el Ecuador no colapse el día de mañana y lleguemos a ser como Haití. (O)
Pedro Triviño Rodríguez, biólogo, Barcelona, España