Hace pocos días vino a mi consultorio un estudiante de secundaria acompañado de su madre. Él me dijo: “Doctor, no sea malito, deme fósforo o vitamina para el cerebro, que no me entra nada”. Yo, que fui estudiante, profesor de colegio y universidad, enseguida me dije: “¡A este hay que ayudarlo!”. He leído algunos libros sobre educación de jóvenes y, casi todos, están de acuerdo en que lo fundamental, para poder estudiar bien, es hacerse un programa de estudio y darse un tiempo.

Creo que, si solo dedicáramos dos horas diarias a leer, todos seríamos sabios. Bernabé Tierno en su libro Adolescentes, las 100 preguntas clave : para un buen entendimiento entre los jóvenes y sus mayores indica que, para conseguir un método de estudio eficaz, hay que seguir los siguientes pasos.

Lo primero: hay que tener ganas de ser mejor en la vida. Lo que la gente llama: la motivación. Poner interés, esfuerzo y tesón en lo que se quiere. Los deseos que se expresan con palabras no tienen valor si no se demuestran con hechos.

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Segundo: cuando se va a estudiar hay que encerrarse en un cuarto, solo o con un buen compañero que tenga las mismas aspiraciones y que lo ayude a estudiar y no se ponga a conversar.

Tercero: es bueno tomarse un descanso de cinco minutos tras la primera hora de estudio, 15 tras la segunda y 20 después de la tercera hora.

Cuarto: no hay que tratar de aprender de memoria, porque se olvida. Lo importante es comprender lo que se está estudiando e interpretar las cosas con nuestras propias palabras.

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Y quinto: luego de entender lo que hemos estudiado, hay que expresarlo. Decirlo en nuestro propio lenguaje. Lo más bello es estudiar, porque solo con los conocimientos podremos disfrutar mejor de la vida. (O)

Hugo Alexander Cajas Salvatierra, médico y comunicador social, Milagro