Un medicamento puede originar efectos en el organismo, siendo de tipo primario cuando se produce sobre los receptores al diseñar un fármaco; secundario, cuando se produce sobre un receptor diferente del original; o primario, que trae como consecuencia un efecto colateral, provocando reacciones adversas no intencionadas; su intensidad depende de la dosis y de la tolerancia. Estos efectos pueden ocasionar malestar leve, como dolor de estómago, mareo, febrícula, alergias, etc., que desaparecen al dejar de tomarlos. Otros efectos pueden ser graves, que al combinarse con otros medicamentos o el alcohol pueden provocar daños severos e inclusive llegar a la muerte, como les ocurrió a celebridades: Marilyn Monroe, Michael Jackson, Heath Ledger, Amy Winehouse, Cory Monteith, Britanny Murphy, Elvis Presley y otros famosos a nivel mundial.
Ingerir medicamentos puede agravar ciertas enfermedades, como la aspirina en pacientes con úlcera gástrica, o inducir al sueño cuando se toma al mismo tiempo un sedativo con un antihistamínico, lo cual resulta muy peligroso si está conduciendo un vehículo. Ingerir a la vez un antihipertensivo con un descongestionante puede ocasionar daños no deseados. Existen fármacos que causan problemas en las personas mayores como los hipnóticos, diuréticos, antiinflamatorios no esteroides, antihipertensivos, psicotrópicos y digoxina.
Hoy en día se habla de la medicina personalizada, existen estudios que demuestran que las interacciones o efectos adversos de los medicamentos están relacionados con las condiciones genéticas de cada individuo. La interacción entre una o más drogas puede aumentar o disminuir los efectos de los fármacos causando toxicidad inesperada, al igual que los agentes químicos no farmacológicos, drogas o ciertos consumos sociales como el alcohol, marihuana, tabaco y remedios tradicionales, así como algunos tipos de alimentos procesados pueden producir reacciones alérgicas o efectos secundarios severos. Se debe tener precaución con las medicinas para aliviar la acidez cuando se toman anticoagulantes. Los antieméticos utilizados para la náusea, vómito, vértigo, los antitusígenos, broncodilatadores u otros usados para enfermedades respiratorias o asma pueden producir reacciones adversas al ingerir sedativos o tranquilizantes y peor asociarlos con el alcohol. Los estimulantes asociados a la cafeína pueden acelerar los latidos del corazón. Los productos externos para combatir el acné que incluyan alcohol pueden producir sequedad o irritación después de usar ese producto. La hipersensibilidad a medicamentos puede producir reacción alérgica leve como urticaria, edema, o afecciones graves como vasculitis, artritis, alveolitis o shock anafiláctico.
Los fabricantes y profesionales sanitarios deben comunicar sobre los efectos adversos causados por medicamentos y otros productos sanitarios, cuando de ellos pueda derivarse un peligro para la salud de sus pacientes. Los medios de comunicación deben de abstenerse de promover la automedicación mediante spots publicitarios omitiendo las advertencias y los posibles efectos secundarios y, más bien, deben de participar con las autoridades de Salud, las empresas públicas y privadas en educar a la población sobre el uso racional de los medicamentos y sus efectos no deseados, solo así podemos prevenir y proteger la salud pública en la población. “La salud es como el dinero, nunca se tiene una idea real de su valor hasta que se lo pierde”, Josh Billings. (O)