En el mundo gamer, el overclocking es una forma de arte impulsada por los entusiastas de PC, que tiene su propia subcultura. Los overclockers más extremos hacen lo posible para intentar batir récords mundiales, como enfriar sus componentes con nitrógeno líquido. Sin embargo, no todo aquel que busque un equipo poderoso para gaming debe ser un overclocker extremo para obtener el mejor rendimiento de su hardware.