Dos aeronaves de guerra electrónica EA-37B Compass Call de la Fuerza Aérea de Estados Unidos aterrizaron en la base aérea RAF Mildenhall, en Inglaterra, en un movimiento que podría anticipar su eventual despliegue hacia Oriente Medio.

Los aviones, identificados por los números de cola 19-1587 y 17-5579, fueron seguidos por rastreadores de código abierto mientras volaban con los indicativos AXIS41 y AXIS43, en lo que analistas consideran un posible primer uso operativo de esta plataforma de última generación.

Aunque no hay confirmación oficial sobre el carácter de la misión, el despliegue ha despertado atención debido al contexto regional y a las capacidades del sistema.

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El EA-37B está diseñado para ejecutar ataques electrónicos a gran distancia, capaces de interferir y degradar sistemas de comunicación y defensa aérea enemigos.

El nuevo avión reemplazará progresivamente a la envejecida flota EC-130H Compass Call, de la cual solo quedan cuatro unidades operativas.

Dos de estos aparatos están desplegados en Oriente Medio como parte de la Operation Epic Fury. Informes no confirmados sugieren que algunos podrían haber sido dañados en ataques recientes en la región, lo que habría acelerado la necesidad de introducir el EA-37B incluso antes de alcanzar su plena capacidad operativa.

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El contexto operativo refuerza la relevancia de esta plataforma. Sistemas de defensa aérea, incluidos los empleados por milicias hutíes en Yemen, han demostrado capacidad para desafiar a aeronaves avanzadas, mientras que las capacidades iraníes —aunque debilitadas— siguen representando una amenaza significativa. En este escenario, la posibilidad de inutilizar radares, interrumpir comunicaciones y desarticular redes de mando y control se vuelve clave.

Además de su rol ofensivo en el espectro electromagnético, el EA-37B incorpora avanzadas capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), que le permiten detectar, rastrear y geolocalizar emisiones enemigas. (I)