Una mañana, Ana notó que su perro Max había vomitado algo de color amarillo en el piso. Aunque Max parecía estar bien, el color del vómito preocupó a Ana, quien decidió observarlo durante el día.
Horas más tarde, Max vomitó nuevamente, pero esta vez el color era diferente, más marrón. Preocupada, Ana llevó a Max al veterinario, donde descubrió que esos cambios de color eran señales de un problema digestivo que había pasado desapercibido.
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Como Ana, muchos dueños de mascotas no están familiarizados con los significados que los colores, frecuencia y consistencia del vómito y las heces pueden tener.
Para comprender mejor estas señales, conversamos con los veterinarios Christopher Garzón de Dr. Pet y Byron González de Pet Point quienes explican cómo los cambios digestivos pueden ser indicadores de enfermedades serias y cuándo es crucial actuar.
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Causas comunes
Garzón destaca que es difícil asociar una patología específica solo por el color del vómito o las heces, pero hay excepciones, como la presencia de sangre. “Un vómito con sangre, especialmente si es recurrente, indica cronicidad. Esto suele estar asociado a inflamación severa o úlceras gástricas”, explica.
Aunque las variaciones de color entre perros y gatos no tienen mucha diferencia, la gravedad aumenta cuando hay sangre involucrada.
Por su parte, González resalta otras causas que pueden alterar el color del vómito, como la ingesta de alimentos pigmentados, cuerpos extraños o incluso problemas más graves, como alteraciones hepáticas o en la vesícula biliar.
“El color amarillo, por ejemplo, puede deberse al aumento de ácido gástrico por ayunos prolongados, mientras que el vómito verde puede estar relacionado con problemas de vesícula o intoxicaciones”, dice.
Las heces como reflejo de la salud digestiva
Cuando se trata de las heces, los cambios en la consistencia o el color pueden ser un indicio claro de problemas digestivos. Garzón señala que cualquier cambio en las heces de una mascota, como un color oscuro o una diarrea persistente, es una señal de alarma. “No recomendamos automedicar ni esperar. Las mascotas pueden deshidratarse rápidamente y lo mejor es un chequeo inmediato”, advierte.
González añade que la aparición de heces con sangre, mucosidades o un color blanquecino puede indicar alteraciones intestinales graves, como colitis hemorrágicas o mala absorción intestinal. “Ante cualquier cambio significativo, el dueño debe acudir al veterinario, ya que estos signos pueden apuntar a patologías serias que requieren intervención”, dice.
Prevención y tratamiento
Para prevenir problemas digestivos, ambos veterinarios coinciden en que una alimentación adecuada es clave. Garzón recomienda evitar cambios bruscos en la dieta y alimentos caseros con altos niveles de condimentos o grasas. González también sugiere trabajar en conjunto con un nutricionista veterinario para adaptar la dieta según la edad, raza y estado de salud del animal.
En cuanto al tratamiento, señala que muchos trastornos digestivos no requieren antibióticos, pero sí un diagnóstico correcto y tratamiento de apoyo. “La hospitalización a veces es necesaria en casos agudos para estabilizar al paciente”, explica.
Marco Barahona, veterinario de Mundo Mágico de la Mascota, agrega que es importante que tengan los nutrientes esenciales, incluyendo proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales. Recomienda elegir alimentos de acuerdo a la etapa de vida de la mascota. Barahona aconseja servir raciones según el tamaño, edad, nivel de actividad y estado de salud. “Evita sobrealimentar para prevenir la obesidad”, refiere.
Otro detalle vital para Barahona es mantener un horario regular de comida. “Establece la misma hora de siempre para alimentar a tu perro y la frecuencia adecuada. Generalmente, los cachorros se alimentan tres o cuatro veces al día, mientras que los adultos suelen comer dos veces al día (día y noche)”, dice.
El especialista menciona que diariamente se debe lavar sus recipientes y renovar el agua que ingiere y evitar alimentos tóxicos como chocolate, uvas, pasas, cebolla y ajo.
¿Qué hacer en casa?
Garzón advierte que administrar medicamentos por vía oral podría empeorar el cuadro si la mascota sigue vomitando. Lo ideal, según González, es no automedicar y llevar a la mascota al veterinario lo antes posible. Además, compartir detalles sobre su última comida o cualquier comportamiento inusual puede ayudar en el diagnóstico. (F)