No hay que llamarse a engaños: tatuarse no ha gozado del visto bueno de una parte de la población. ¿Los motivos? han sido varios. Ahora, lejos de cualquier sesgo de discriminación, la ciencia enciende una alerta: un estudio divulgado recientemente halló que tener tatuaje incrementaba hasta en un 21% la probabilidad de tener linfoma, un tipo de cáncer.