Cuando las mujeres y las niñas quieren información vital que concierne a su seguridad, su salud, sus derechos y su futuro, ¿a quién le preguntan? Una madre, una amiga, una maestra o una persona de su confianza son lo ideal.
Para momentos en que eso no es posible, Unicef pone a la disposición la plataforma Laaha, a la que llama un espacio seguro para obtener información en internet, destinado a usuarias mayores de 12 años.
Laaha se propone como la primera plataforma virtual diseñada por niñas y mujeres para niñas y mujeres, con ayuda de la organización y sus aliados.
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¿Qué encuentra al entrar? Un saludo, un artículo sobre cómo gestionar las emociones, el uso de aplicaciones móviles, salud, seguridad dentro y fuera del hogar, relaciones y derechos, tecnología e internet.
Pero tal vez lo más llamativo es una franja magenta con el botón de ‘Buscar servicios’, que lleva a una página donde está la información de contacto de prestadores de ayuda: Cepam (Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de las Mujeres); el Consejo Cantonal de Protección de Derechos de Guayaquil; los Servicios de Protección Integral (SPI), por ciudades; el Servicio para personas sobrevivientes de VBG (violencia basada en el género) y muchas otras organizaciones.
También hay enlaces a campañas como “Ahora que lo ves, di no más”, de “Ecuador Dice No Más”, el informe La receta de la vecina y el Estudio sobre matrimonio y uniones infantiles, realizado en cinco cantones de Ecuador.
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También hay opciones para brindar ayuda a través de donaciones y de colaboración para proveedores de bienes y servicios.
Un directorio de ayuda a mujeres y niñas
Alexandra Escobar, oficial de inclusión de Unicef Ecuador quiere proveer información de salud y también mostrarles cómo prevenir y qué hacer ante la violencia basada en género. “Surge luego de la pandemia de COVID-19, en el año 2020, porque una de las debilidades fue que muchas mujeres, adolescentes y adultas, no sabían qué hacer”.
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Es información de primera línea, explica, que trata de dar una idea de orden a la persona que llega tal vez muy necesitada de orientación y no sabe por dónde empezar.
“Si eres víctima de violencia basada en género y no sabes a dónde ir, puedes entrar ahí y ver los centros de atención del Gobierno nacional o los gobiernos locales o las organizaciones vinculadas”. Escobar especifica que la lista es escogida. “No es cualquier organización, son servicios con respaldo del Estado o de la sociedad civil que forman parte de la red de atención”.
Uno de los grandes temas, considera, es que las mujeres de todas las edades no siempre saben qué les está ocurriendo. La información les permite ubicarse y también saber cuándo no están siendo tratadas apropiadamente. “Otro punto importante es que la información está basada en evidencia científica”.
Pachakanchay Basabe, defensora de la juventud y vocera de Laaha, explica que esta se lanzó oficialmente en febrero del 2024 y que es intencionalmente un sitio web, no una app, por motivos de seguridad. No les pide a las usuarias sus datos, les ofrece un directorio en el que pueden conseguir más datos y ayuda especializada.
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La joven explica que Laaha ha servido como en más de once talleres virtuales realizados en 2025 sobre salud sexual, consentimiento y bienestar adolescente. Así se ha dado cuenta de que los jóvenes, chicos y chicas, utilizan la plataforma como herramienta de seguimiento. “Después de cada charla, no queremos que esa información se quede solo en ese espacio, sino que tengan este recurso confiable al que puedan volver y ampliar contenidos”.
Dice que es sumamente útil que los jóvenes descubran que tienen derecho a preguntar sin miedo y recibir información segura y culturalmente adaptada. “Esta herramienta nos ha ayudado a no normalizar el maltrato digital, pues habla sobre derechos digitales, y a no normalizar acciones como el control disfrazado de consejo ni el acoso o disfrazado de broma”.
Esta herramienta se ha compartido con el Ministerio de Educación y está por ser incorporada a los recursos que tiene esta entidad para trabajar en dos temas: la prevención del embarazo adolescente (se renovó la política Pipena, coloquialmente llamada La Plena) y la educación sexual integral.
“Y el segundo elemento es el plan para la prevención y erradicación de todas las formas de violencia”, agrega Escobar. “Entonces, esta herramienta puede servir como un recurso pedagógico para el trabajo de los docentes y los psicólogos del sistema educativo”.
En sus dos años de operación, Laaha ha contabilizado 103.000 sesiones. Escobar insiste en que su uso no deja rastro, no hay que registrarse ni dar datos personales. Al pulsar el botón de ‘salir’, la página se cierra.
El diseño del sitio se hizo con base en el trabajo con grupos focales y entrevistas con mujeres y adolescentes en Ecuador y otros países. Ahora se busca ampliar el servicio a los padres, para asistirlos en las conversaciones que deben tener con sus hijos, pero evitan. “Los adultos también tenemos bastantes velos”, dice Escobar. “Tener información permite generar estos espacios”.
El testimonio de una profesora que usa Laaha en el aula
Evelyn Valencia, 24 años, cuenta su experiencia con Laaha. “Como docente, a menudo me preocupaba cómo abordar temas sensibles como la violencia, el consentimiento o el respeto con mis estudiantes. Verlos hacer preguntas y reflexionar sobre sus propias experiencias me hizo darme cuenta de lo necesarios que son espacios como Laaha. Me ayudó a sentirme más segura en mi rol como educadora: acompañando, no imponiendo. Laaha se convirtió en un aliado en el aula. Sus artículos, videos y actividades me dieron el lenguaje para explicar temas difíciles —como el consentimiento, los límites y la seguridad emocional— de formas que realmente conectan con los estudiantes. Me mostró que las herramientas digitales también pueden ser espacios de cuidado, empatía y transformación cuando se usan con intención”.
Un sitio web de mujeres para mujeres
Xiomara Peñarrieta, de 27 años, aprovecha lo aprendido para ofrecer ayuda en programas sociales. “Laaha ha tenido un gran impacto en mí. Uno de los videos que más me gustó y que realmente marcó una diferencia fue el que habla sobre cómo apoyar a otras mujeres y niñas que pueden necesitar ayuda. Creo que la información que brinda esta plataforma, y especialmente ese video, es muy valiosa y necesaria. Me enseñó que la empatía y la comunicación son herramientas clave para ayudar a alguien. En lo personal, he conocido a mujeres que han pasado por violencia verbal o física. Son temas delicados de abordar, pero siempre desde la empatía, he tratado de brindarles mi sororidad y apoyo, ayudándolas a encontrar soluciones y a tomar decisiones para mejorar su calidad de vida. Este aprendizaje me recordó lo importante que es que las mujeres sean respetadas, valoradas y escuchadas. Me inspiró a actuar con mayor conciencia, apoyo y solidaridad hacia otras mujeres y niñas”. (F)





