Los nanoplásticos y microplásticos parecen estar por todas partes: agua, suelo y aire. Y para eliminarlos del agua, hay una solución tradicional, eficaz y sencilla: hervirla. Según se publica en la revista Environmental Science & Technology Letters, de la Sociedad Americana de Química, hervir y filtrar el agua de la llave que contiene calcio podría ayudar a eliminar casi el 90 % de los nano- y microplásticos.