Por miles de años, el nexo entre el can y el humano ha ido evolucionando, hasta llegar al concepto de mascota que manejamos hoy. Se sabe que los perros, al dar compañía, reducen la ansiedad y la soledad, elevan la moral y el estado de ánimo. Una sola sesión de terapia canina reduce el estrés y el dolor durante ciertos procesos terapéuticos pediátricos.