El cortisol suele tener una connotación negativa, asociada con el estrés, el aumento de peso o el insomnio. Sin embargo, de acuerdo a profesionales médicos, se trata de una hormona clave para el funcionamiento del cuerpo y solo se vuelve un problema cuando se mantiene elevada por mucho tiempo.
“El cortisol no es el enemigo”, explica el endocrinólogo Hamilton Abad a EL UNIVERSO. “Es necesario y útil cuando se activa de forma aguda y temporal. Por ejemplo, cuando nos levantamos en la mañana para despertarnos y tener la energía de hacer nuestra rutina diaria. Todos los seres humanos generamos un pico de cortisol y tiene mucha relevancia cuando estamos frente a una situación de estrés agudo, o peligro”.
Además, el cortisol cumple otros roles importantes: “Modula el metabolismo de la glucosa, el sistema inmunológico, ayuda a controlar la presión arterial e incluso participa en el ciclo del sueño y la vigilia”.
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De acuerdo con MedlinePlus, el cortisol también regula la forma en que el cuerpo utiliza grasas, proteínas y carbohidratos, y juega un papel clave en la respuesta inflamatoria.
“El cortisol por sí solo no es malo, es una hormona esencial para nuestra vida”, enfatiza Abad. El problema aparece cuando sus niveles permanecen elevados de forma sostenida.
Cuándo preocuparse por el cortisol alto, según expertos
“El problema no es tener cortisol alto de forma puntual (por ejemplo, ante una situación estresante), sino que se mantenga elevado de manera crónica”, señala por su parte la endocrinóloga Paola Palacio.
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A largo plazo, el exceso crónico de cortisol puede alterar varios sistemas del cuerpo: “Puede favorecer la acumulación de grasa abdominal, elevar la glucosa en sangre, afectar la memoria, debilitar el sistema inmunológico y alterar el sueño. También se asocia con mayor riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares”, afirma la especialista.
Según Abad, cuando hay el cuerpo sufre mucho estrés, los síntomas que predominan son generales, como cansancio, insomnio, ansiedad, cambios leves y moderados de peso.
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Pero, cuando el cortisol está extremadamente elevado, como sucede en la enfermedad de Cushing, estos síntomas aparecen de forma más marcada: los pacientes “tienen generalmente cara de luna llena, hay estrías voláceas en el abdomen, puede haber en las mujeres irregularidad menstrual, infertilidad, aumento de la presión arterial, se puede elevar la glucosa”.
¿Cuándo se recomienda realizarse exámenes de cortisol?
Los médicos coinciden con que no es necesario realizarse exámenes para medir el nivel de cortisol si no hay sospecha de una enfermedad.
“El estrés y el insomnio son muy comunes y no suelen deberse a un problema primario del cortisol. Las pruebas hormonales se reservan para situaciones específicas en las que hay sospecha clínica de trastornos endocrinos”, asegura Palacio.
“Pedir pruebas innecesariamente de cortisol, cuando no hay justificación, puede llevar a un mayor riesgo de sobrediagnosticar problemas y generar ansiedad innecesaria en pacientes”, comenta por su parte Abad.
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Según los especialistas, las elevaciones aisladas de cortisol no significan una enfermedad o trastorno, y se requiere de una evaluación clínica y endocrinológica completa para confirmar que exista un desorden.
Por eso, también recomiendan tener cautela con los consejos que circulan en redes sociales para “bajar el cortisol”.
“Muchas recomendaciones virales de personas no profesionales de la salud simplifican en exceso el funcionamiento del cuerpo y no siempre tienen respaldo científico”, advierte la doctora. “Algunas pueden ser inofensivas, como mejorar hábitos de sueño o hacer ejercicio, pero otras —especialmente suplementos— pueden ser innecesarias o incluso riesgosas”.
“No existe una solución rápida o universal para ‘bajar el cortisol’“, asevera Palacio. ”La salud requiere un enfoque y valoración integral y, cuando hay dudas, siempre es mejor consultar con un profesional endocrinólogo".
Abad sugiere que lo importante para prevenir el estrés crónico es mejorar la calidad del sueño, hacer actividad física regularmente, evitar picos de insulina, disminuir el consumo de carbohidratos y tener un buen ambiente socioemocional. (I)






