Después de un largo y estresante día una copa de vino, un poco de licor o de cerveza pueden ayudar a relajarse, pero es una decisión que trae más efectos negativos que positivos.

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Si bien en algunas personas puede favorecer la conciliación del sueño, a largo plazo su consumo puede afectar gravemente muchos aspectos de la vida cotidiana, indica el periódico finlandés Ilta-Sanomat.

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La pérdida de calidad del sueño también es uno de los efectos adversos del alcohol. Foto: Freepik.

¿Cómo afecta el alcohol al funcionamiento del cerebro y el sueño?

El especialista en salud laboral Petteri Hyrynkangas, de la empresa de salud Terveystalo, señala que el consumo de alcohol antes de dormir ayuda a conciliar el sueño, pero provoca que la persona sienta falta de concentración y más fatiga al despertar.

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Esto se debe a que el licor deprime el sistema nervioso e interrumpe el descanso, así como también altera el ritmo cardíaco regular o lo acelera, lo que debilita la recuperación de energía durante la noche.

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Asimismo, impide el correcto desarrollo de la memoria y el aprendizaje, pues reduce la duración del sueño REM, una etapa importante de la siesta. A su vez, aumenta los ronquidos y síntomas de apnea del sueño, ya que estrecha las vías respiratorias.

El alcohol puede alterar las vías respiratorias, lo que ocasiona ronquitos o apnea. Foto: Freepik.

En este sentido, el médico geriatra Lars Konttinen añade que no es posible considerar que el alcohol sea beneficioso para la salud, porque puede hacer que resulte menos reparadora la siesta al alterar la secuencia de etapas del sueño.

(I)

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