La denuncia compartida por la actriz ecuatoriana Scarlett Córdova volvió a poner sobre la mesa una conversación necesaria: cómo identificar alertas dentro de una relación que podría tornarse violenta.
Joselyn Pispira, psicóloga y gestora de conocimiento e investigación del CEPAM Guayaquil (Centro Ecuatoriano para la promoción y acción de las Mujeres), explica que actitudes como los celos constantes, el aislamiento, la manipulación emocional o el control no deben minimizarse, especialmente cuando comienzan a afectar la tranquilidad, autoestima y seguridad de una persona.
“Durante el inicio de una relación, la persona muestra su mejor versión. Los agresores suelen mostrar una versión muy amable, muy servicial, muy amorosa y eso genera que la mujer -en este caso- se cree una imagen sobre la persona”.
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Según la experta, las dinámicas de violencia no suelen manifestarse de forma abrupta. Por el contrario, pueden iniciar con pequeños episodios de control, manipulación o desvalorización que pasan desapercibidos en las primeras etapas.
“La violencia muy rara vez inicia de forma física, con golpes. Empieza por el lado emocional, de forma gradual, como empezar a minimizar las emociones de la mujer, cuestionar a sus amistades, esa es una señal de alerta muy importante, cuando cuestiona a las familias o incluso prohibirle ver o relacionarse con ciertas personas porque se restringe la autonomía, de la mujer en este caso”.
La psicóloga explica además que el temor constante a generar enojo, discusiones o reacciones agresivas puede convertirse en uno de los primeros signos de una dinámica de control o violencia emocional.
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“El miedo a decir algo para evitar el conflicto, por la reacción del otro es la primera señal de alerta. Si en una relación empiezo a tener miedo a hablar o decir lo que pienso, no es un lugar ni relación segura".
¿Cuáles son otras señales de alerta contra la mujer?
Pispira explica que la necesidad excesiva de supervisar los movimientos o rutinas de la pareja no debe normalizarse dentro de una relación.
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- Saber constantemente la ubicación.
- Molestarse porque no contesta los mensajes rápido.
- Pedir que le comparta la ubicación en tiempo real.
- Saber con quién está.
- Exigir las contraseñas de redes sociales.
“Todo esto se va dando de manera gradual, mientras se dan estas conductas, empieza a minimizarla psicológicamente en sus capacidades, criticar su aspecto físico y controlar también la forma en la que se viste. Una de esas formas de control es hacerla sentir ridícula o que ella provoca las miradas”, recalca.
De acuerdo a la especialista, uno de los efectos más silenciosos de la violencia emocional es la capacidad que tiene el agresor de alterar la percepción de la víctima sobre lo que vive. A través de cuestionamientos, descalificaciones o manipulación constante, muchas mujeres terminan sintiendo culpa por expresar incomodidad y comienzan a desconfiar de sus propias emociones junto con una sociedad que trata a las víctimas como locas“.
¿Qué conductas suelen confundirse con amor, pero en realidad son control?
Pispira aconseja tomar en cuenta las actitudes que se esconden ante un ‘aparente cuidado’. “Yo quiero tener tu ubicación en tiempo real porque te estoy cuidando, puede parecerlo, pero la está controlando. Cuestionarle la vestimenta, decirle que la cuida para que otros hombres no la molesten, decirles que se alejen de familia y amigas. La clave es preguntarse qué tanto pierdo mi autonomía al relacionarme con otros”.
La gestora de conocimiento e investigación del CEPAM indica que según las cifras del INEC, seis de cada 10 mujeres son víctimas de violencia mientras que una de cada cuatro sufren violencia sexual. (F)
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