“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, le dice el tío Ben a Peter Parker antes de que se convierta en Spider-Man en la película de 2002. Bien lo podríamos aplicar a los jóvenes que empiezan a recibir su primer sueldo; es decir, cuando se activa su ‘superpoder’ adquisitivo.
El primer empleo, que llega con su respectiva paga, es el paso uno hacia el camino de la independencia personal y económica. “Empezar a trabajar va a desarrollar su responsabilidad, va a mostrar gratitud con su familia y hará su entrada al mundo real con una red de protección, estando en casa con sus padres”, indica Cecilia Chávez de Bowen, psicóloga clínica.
“Podrá conocer de manera progresiva los gastos que tendrá al vivir por su cuenta, aprenderá el manejo de sus ingresos y cómo distribuirlos para que rindan y enfrentará frustraciones, que también forman el carácter”, agrega la orientadora familiar, quien además considera que es una gran oportunidad para mejorar la comunicación con sus padres, pues ellos deben orientarlo en esta nueva etapa.
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Cómo deben aportar los jóvenes en casa de sus padres con su primer sueldo
Con el primer sueldo llega la pregunta: ¿deben los hijos colaborar en los gastos de casa si aún viven con sus padres? No hay una respuesta única.
No debería ser una obligación, opina Cristina Velasco, educadora financiera y gerenta de Servicio al Cliente de Equifax. Pero sí llama a tomar en cuenta dos aspectos para acatar una decisión en este sentido: la realidad económica de cada familia y su dinámica. “Una familia probablemente tenga una buena posición económica, pero los padres tienen una crianza en la cual es importante para ellos formar a los hijos con responsabilidades desde edades tempranas”, explica la asesora.
Por el contrario, puede darse la situación de necesidades apremiantes, donde los padres no trabajen, con la posibilidad de que el joven termine siendo la cabeza del hogar. En ese extremo se sentirá urgido a encontrar empleo para sacar adelante a los suyos.
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En todo caso, la decisión debe pasar por una conversación abierta entre padres e hijos, y preferiblemente antes de que reciban ese flamante salario, estima Chávez. Bajo esa luz, Velasco recomienda establecer acuerdos claros y realistas. “El monto fijado debe dejarle la capacidad de cubrir sus propios gastos, ahorros y, sobre todo, para planificar sus metas personales”.
La educadora no sugiere un porcentaje único de este aporte. Por ejemplo, podría destinar un 5%, un 10 %, un 20 % o hasta un 70 % del ingreso mensual, o pagar una o algunas facturas específicas, como la luz, el agua o el internet. Esto igualmente recomienda Chávez si el joven no muestra, por iniciativa propia, deseo de aportar a los gastos generales. Nuevamente, todo depende de sus condiciones.
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Responsabilidad financiera para los jóvenes que ganan su primer sueldo
Velasco observa esta experiencia como una ocasión enriquecedora para que los hijos aprendan a diseñar presupuestos y planificar su dinero para el futuro, dos pilares de la responsabilidad financiera.
“Como padres debemos guiarlos, ayudarles a ver sus prioridades. Y los hijos deben ir ayudando a descargar a sus padres de las responsabilidades financieras que tienen con ellos, empezando por asumir sus gastos personales, como ropa, movilización, alimentación, celular, universidad, incluso si no aportan con el pago de los servicios básicos; de esta forma también se están sumando a la economía del hogar”, ilustra la ejecutiva.
Es cierto que con esos primeros billetes en mano muchos querrán ropa, zapatos, tecnología, salidas con amigos. “Sí pueden conciliar estos placeres con decisiones conscientes”, aclara Velasco. Ella recomienda la estrategia de ver los ingresos como un pastel y dividirlo en tres porciones: gastos necesarios (comida, salud, transporte, vivienda), ahorro (para una meta o un sueño) y consumo personal, que se lo puede destinar a esos gustos culposos.
“El objetivo no es restringir su dinero, porque si uno trabaja es justo que también goce de esa retribución. Disfrutar del ingreso es válido, siempre y cuando no sacrifique metas futuras”, sostiene Velasco.
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En cuanto al ahorro, este es un hábito que debe construirse desde que recibe ese primer cheque o transferencia. “Una de las estrategias más efectivas es separar un porcentaje fijo del sueldo apenas se recibe, por ejemplo, el 10 %, y hacer como que no existiera”. Es decir, separar esa cantidad antes de distribuir el sueldo en los componentes mencionados. El 30% para el ahorro de igual modo es un porcentaje factible.
Libertad y deberes para los jóvenes que ganan su primer sueldo
El primer trabajo y el primer sueldo no son excusa para dejar las tareas de casa que se le han asignado al joven con el paso del tiempo. “Al igual que los padres tienen obligaciones en el hogar, a más de sus trabajos, el joven sigue manteniendo sus deberes. Arreglar su habitación, pasear al perro, sacar la basura, lo que acostumbre”, advierte la psicóloga Chávez. Si su trabajo es muy agotador, los padres pueden evaluar que los quehaceres se rebajen o se redistribuyan.
“Lo importante es que la novedad de un ingreso extra se viva como un beneficio para el joven y no como un castigo. Y que sea un alivio para la situación económica del hogar y no un trabajo extra para los padres, como ser ahora expreso al trabajo o suplir tareas que ya no hace”, añade la orientadora. La situación debe ser justa para todos.
Tampoco hay justificación para “desaparecerse de la casa”. Como decían los papás de antes y como los de ahora: “Mientras vivas bajo este techo seguirás nuestras reglas”. Eso significa respetar los horarios de su hogar y, sobre todo, aprender a cuidarse mejor con esta nueva libertad. “La vida social es muy importante en la juventud. Al tener un trabajo es probable que aumente o que las salidas sean hasta más tarde. Lo ideal es conversarlo antes de la primera invitación”, aconseja Chávez.
Es importante igualmente dialogar con claridad las diferencias de edades entre compañeros de trabajo: “Ellos pueden ser una influencia en los jóvenes. Positiva o no. En esas nuevas reuniones no se conocen, como en el colegio, las costumbres familiares, si beben, si son promiscuos”.
El dinero abre puertas y no todas son buenas, puntualiza la terapeuta. “Por eso es importante que los padres sean realmente cercanos. No solo para recibir un porcentaje, sino para guiarlos en la transición a la adultez”.
Consejos financieros para jóvenes que ganan su primer sueldo
La especialista Velasco hace hincapié en que el primer sueldo marca el inicio de la vida financiera formal con decisiones que pueden tener impacto a largo plazo. “Los jóvenes deben conocer la importancia de su reputación financiera, porque a partir de esto pueden acceder a productos financieros para cumplir sueños, como el estudio de una maestría, comprarse un carro, irse de viaje”, resalta.
Por eso es positivo ir formando su historial crediticio. Es decir, el registro de las interacciones que tiene con el sistema financiero. “Saber que una tarjeta de crédito es eso, un crédito. No es tu dinero, sino un préstamo que después vas a tener que pagar”, agrega.
“El historial crediticio es más importante de lo que todos piensan. Cuando solicitan su primer crédito con una tarjeta o en una casa comercial o al pagar un plan celular van formando su comportamiento financiero”, aclara. Esa será su carta de presentación para un superfuturo. (F)











