Un hallazgo científico en el Monumento Natural de Barro Colorado (Panamá) está desafiando las ideas tradicionales sobre la relación entre los bosques tropicales y los fenómenos atmosféricos.
Investigadores documentaron que el árbol Dipteryx oleifera o árbol tonka no solo resiste el impacto directo de rayos, sino que parece beneficiarse de ellos, generando cambios significativos en su entorno inmediato.
El estudio, basado en el análisis de más de 90 descargas eléctricas, determinó que esta especie —que puede alcanzar hasta 40 metros de altura— actúa como un pararrayos natural.
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Tras cada impacto, los científicos observaron la eliminación de lianas parásitas que compiten por luz y nutrientes, lo que favorece el crecimiento del árbol.
Además, las ondas de choque se propagan a través del sistema radicular, provocando la muerte de entre nueve y diez árboles cercanos en promedio, lo que abre claros en la selva y reduce la competencia por recursos.
Los investigadores señalan que este fenómeno podría constituir una estrategia adaptativa avanzada.
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Modelos desarrollados indican que los ejemplares alcanzados por rayos pueden incrementar su tasa de reproducción hasta catorce veces en comparación con otros individuos.
En un contexto de aumento de tormentas eléctricas asociado al cambio climático, este comportamiento podría alterar la estructura y biodiversidad de los bosques tropicales, favoreciendo a especies resistentes como el Dipteryx oleifera y obligando a replantear el papel de los rayos como posible motor evolutivo en estos ecosistemas. (I)





