Palacio de Carondelet. Siete de la mañana. A esa hora arriba el equipo de La Revista para la entrevista con Lavinia Valbonesi, primera dama de Ecuador, o primera servidora, como prefiere que la llamen. Los filtros de seguridad son parte del recorrido. Puertas que se abren, credenciales que se verifican, protocolos que se cumplen sin estridencias. Más allá de los salones oficiales, donde la historia pesa en las paredes y la agenda marca el ritmo del día, hay un espacio distinto. Más silencioso, más doméstico. Es allí donde reside la familia Noboa Valbonesi. Allí nos recibe Lavinia. No hay gesto impostado. Está pendiente del tiempo. Habla con naturalidad, con una energía tranquila que revela organización y foco.


