El año pasado Emilia inició su vida preescolar. Las primeras semanas fueron muy difíciles para ella: era la primera vez que se separaba por varias horas de su madre, además de que tenía que convivir con otros niños que precisamente no eran sus hermanos mayores. A eso hay que añadirle que en el aula se topó con una nueva figura de autoridad: una maestra parvularia.