Tomarse una chicha de arroz refrescante entre familiares, pedirle a un fotógrafo una gráfica de recuerdo de su paseo por el malecón o disfrutar de un helado Ideal en medio de una calurosa tarde son parte de las costumbres que persisten con el paso del tiempo en Guayaquil. Muchos lo hacían de pequeños y ahora de grandes lo comparten con sus hijos e incluso nietos.