Falleció el sábado pasado, pero su condición de leyenda se impone a su desaparición física. Su nombre y su célebre apodo están registrados con letras de molde, para siempre, en los mejores capítulos de la historia del béisbol ecuatoriano: Francisco Panchón Sánchez. El carismático pelotero nacido en Panamá el 7 de noviembre de 1935, pronto fue un ecuatoriano más y como tal protagonizó varios hechos memorables para la pelota chica nacional.