Suecia despertó a Ucrania del sueño de disputar el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, un gran escaparate para la situación que vive desde la invasión de Rusia, y en las semifinales de la repesca se impuso 1-3 en el exilio ucraniano en València con un triplete del jugador del Arsenal Viktor Gyökeres que le permitirá disputarse con Polonia un último billete a la cita de este verano.
El conjunto sueco, que no había ganado ningún partido en la fase de clasificación y solo había sido capaz de sumar dos empates, cedió la iniciativa y el dominio territorial a Ucrania pero contó con el certero pupilo de Mikel Arteta, por el que este verano los ‘gunners’ pagaron casi setenta millones y que demostró una vez más su instinto goleador.
El blaugrana estadio del Levante se tiño este jueves casi por completo de azul y amarillo, los colores de Ucrania y también los de Suecia. El Ciutat de València se convirtió en la casa de la selección ucraniana, que juega sus partidos fuera de su país desde que la invasión rusa de hace ahora cuatro años en parte de su territorio dio paso a la guerra que ahora mantienen.
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Cerca de quince mil ucranianos, muchos residentes en València, pero otros llegados de diferentes puntos de la Comunitat Valenciana, donde viven unos diez mil, y de España, acudieron para acompañar a su equipo en su exilio. También unos tres mil suecos ayudaron a pintar de amarilla el estadio del Levante y fueron, sin duda, los que más disfrutaron.
La situación de Ucrania tuvo su reflejo en los prolegómenos del encuentro. Recibió a los jugadores una enorme pancarta sobre el césped con el lema ‘Home is waiting’ (‘Nuestra hogar nos está esperando’) y los futbolistas que conformaron el once de Serhiy Rebrov cantaron el himno de su país enfundados cada uno en una bandera azul y amarilla.
Empujados por el fervor de los suyos, los ‘locales’ salieron dispuestos a dominar y lo hicieron, pero fue Suecia la que se adelantó. En su primera llegada, una cabalgada por la izquierda de Benjamin Nygren, Gyökeres remachó a la red su centro desde el segundo palo libre de toda marca.
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El gol no alteró el panorama, de hecho, acrecentó el dominio territorial de Ucrania. Más niveladas estuvieron las ocasiones, una buena por equipo. Estuvo a punto de empatar Olek Zubkov a los veinte minutos con un sutil remate que se paseó por la portería y salió cerca del palo de Nordfeldt, pero también Gudmundsson pudo hacer el 0-2 tras otra carrera por la izquierda y un duro disparo demasiado cruzado.
El central sueco del Celta Carl Starfelt entró al terreno de juego poco antes del descanso en sustitución de su lesionado compañero Hieny y nada más reanudarse el choque estuvo cerca de marcar para su equipo en un remate dentro del área. Segundos después fue Gudmundsson el que rozó el tanto pero de nuevo cruzó demasiado.
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El partido se abrió y el balón del posible 1-1 un remate de Zubkov que detuvo Nordfeldt, acabó pocos segundos después en el área contraria. Gyökeres, mucho más certero, no falló y puso el balón fuera del alcance de Trubin.
Ucrania se lanzó a por el empate con un triple cambio pero ni Yaremchuk ni Tsygankov acertaron con sus remates y Gyökeres puso la puntilla. El delantero de 28 años cazó otro balón largo y se plantó ante Trubin, que le derribó. Su compañero Ayari le cedió el lanzamiento y con un durísimo disparo firmó su triplete.
El partido estaba sentenciado y pese a sus intentos Ucrania ya solo pudo marcar en el minuto 90 con un cabezazo de Pomarenko. Era demasiado tarde para su sueño. El de Suecia lo alimenta Gyökeres pero deberá refrendarlo ante el Polonia que derrotó 2-1 a Albania. (D)




