El Bodo/Glimt noruego completó este miércoles la gran gesta de su historia. Conquistó San Siro gracias a un regalo de Manuel Akanji y a un golazo de Evjen, eliminó de manera salvaje a todo un Inter de Milán (1-2, 5-2 global) y se clasificó por vez primera a los octavos de final de la Champions League para confirmarse, de nuevo, como la indudable revelación de la competición.

Los nervios se apoderaron de San Siro. Solo 5 minutos para, al menos, marcar dos goles. Y cuando menos lo esperó, cayó un jarro de agua fría. Porque uno de sus jugadores más fiables en la temporada, Akanji, se hizo un lío con el balón y, en un intento de ceder a Sommer, dejó solo a dos jugadores del Bodo.

Se la jugó Blomberg. Paró Sommer. El rechace cayó directamente a Hauge, que empujó a placer en la que un día fue su casa, pero con la camiseta del rival.

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Otro ataque aislado pero con sentido. Hauge se convirtió en asistente para completar su gran partido. Y Evjen, con calidad, fusiló a Sommer. El Bodo se supo vencedor de una pelea que, antes de comenzar, pareció tener perdida.

Y el Inter, pese a sus intentos de reacción, se supo muerto. Dimarco volvió a generar. Akanji rozó su redención con un disparo al palo. Y solo un gol de Bastoni validado por el reloj del colegiado maquilló el resultado en el 76. No le dio tiempo al Inter. (D)