Como ocurre siempre que habla, Silvio Berlusconi no ha dejado a nadie indiferente. Y en la cena de Navidad del AC Monza, del que es propietario, sumó una nueva polémica a su ya larga lista. Esta vez tiene que ver con la promesa que hizo a los jugadores si el equipo lograba uno de los objetivos que les proponía.