El prestigio de César Luis Menotti se basa en la obtención de la Copa del Mundo con Argentina en 1978, por la corona que ganó en el Mundial Juvenil de 1979 con Diego Maradona como estrella y por la permanente defensa del fútbol bien jugado (por eso, los elogios de Josep Guardiola y Marcelo Bielsa, entre otros, al célebre Flaco son continuos cuando se refieren a él). Pero Menotti también es reconocido por otra faceta que le ha generado admiración y desafectos: su frontalidad.