El Milan dejó escapar este domingo una oportunidad de oro para reabrir definitivamente el Scudetto al sucumbir ante el Lazio (1-0) y ante un apellido emblemático de su historia, el de Paolo y Cesare, padre y abuelo de un Daniel Maldini que bien puede haber dejado al equipo de su vida sin opciones del título.

No marcó, pero la tercera generación del legendario apellido fue protagonista absoluto del duelo con su activa participación. Desarboló a la contra el dominio rossonero y generó ocasiones constantemente para sus compañeros en una noche muy especial para el Olímpico de Roma, lleno de aficionados laziali por primera vez desde el pasado 19 de enero y por última hasta la próxima campaña, como protesta contra la dirección de Claudio Lotito, su presidente.

Pudo celebrar la afición blanquiceleste una victoria en su última aparición. Partido grande entre un equipo que, en realidad, no se juega nada, sin opciones casi de llegar a Europa, y otro que tuvo en su mano la posibilidad de colocarse a solo 5 puntos del líder, un Inter que respiró tranquilo tras el tropiezo de su rival de ciudad.

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Lo cierto es que el Milan tuvo oportunidades de marcar. Pero un portero nacido en 2005 como Edoardo Motta, lanzado a la titularidad tras la lesión de Ivan Provedel, frenó gran parte de las acometidas milanistas. El restante, un inconmensurable Mario Gila, fundamental para amarrar una victoria que el Lazio se trabajó con tesón y que reflejó uno de sus mejores partidos en la temporada, si no el mejor.

Fue Isakesen el que marcó la diferencia en la primera mitad. Marusic le buscó en largo y el danés cogió perfectamente la espalda a Estupiñán. Enfiló puerta y superó a Maignan para hacer justicia, pues el Lazio en ese momento, con solo media hora disputada, había chocado dos veces con el larguero: la primera el propio Isaksen, la segunda Taylor, refuerzo invernal asentado en el centro del campo de los de Maurizio Sarri.

En la segunda parte el Milan tomó el mando hasta el final. Consciente de la importancia del duelo, se volcó arriba. Modric comandó con pases filtrados y centros laterales, mientras Patric se convirtió en el experimento de Sarri al ubicarse en el centro del campo. Nada pudo con el Lazio. Massimiliano Allegri tomó la arriesgada decisión de cambiar a Rafael Leao, algo que no gustó nada al luso, visiblemente molesto con el técnico cuando llegó al banquillo.

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El Milan encontró el gol, pero fue anulado por un colegiado que vio a la perfección la mano de Athekame antes de su propio remate, el único que pudo superar a Motta. Y así, después de que al Inter le temblara el pulso, el Milan no supo aprovechar la gran oportunidad. Perdió ante un Maldini. Y se queda segundo con 60 puntos, a 8 del Inter. Por detrás, el Nápoles con 59 y el Como 1907 con 54. (D)