Con un once titular que le ha costado 500 millones de euros, en su casa en Stamford Bridge, contra el Burnley, el penúltimo de la clasificación, incluso con superioridad numérica durante toda la segunda parte y el final de la primera, el Chelsea tampoco fue capaz de quedarse con el triunfo, nivelado dos veces por su rival (2-2), cuando jugaba con diez por una expulsión en un inexistente penalti al borde del descanso.