La mala imagen de Brasil no solo fue notoria en cuanto al discreto rendimiento colectivo e individual. También fue bochornosa por otros aspectos: jugadores agrandados que picaron el orgullo de Uruguay, en ruedas de prensa antes del duelo por los cuartos de final de la Copa América 2024; y por el menosprecio de los integrantes del plantel hacia el DT Dorival Júnior a la hora de cobrarse la tanda de penales que clasificó a los charrúas y despidió a los auriverdes.