Carlos Tenorio, exdelantero de la selección ecuatoriana y uno de los protagonistas de la histórica clasificación de Ecuador a sus primeros Mundiales, conversó con EL UNIVERSO sobre los recuerdos que marcaron su carrera, desde su sorpresiva convocatoria para Corea-Japón 2002 hasta los goles y vivencias que dejó Alemania 2006. Nacido en Esmeraldas hace 46 años, ‘El Demoledor’ fue el primer futbolista de la serie B en ser convocado a la Tri y terminó convirtiéndose en uno de los referentes de aquella generación que abrió el camino de Ecuador en las Copas del Mundo.

A pocos meses de que Ecuador vuelva a disputar un Mundial y después de haber sido parte de las primeras selecciones ecuatorianas que clasificaron a una Copa del Mundo, ¿cómo ve a la Tricolor actual y qué cree que le falta para dar ese siguiente paso?

Se habrán tomado decisiones buenas o malas desde la parte administrativa, pero bueno, ya estamos a la vuelta del Mundial. Visiblemente se tiene buen material, no podemos tampoco aspirar tan arriba, pero lo que sí quiero es que el ecuatoriano empiece a pensar como competidor, como ganador, no solamente como participador o participante de las Copa América o de los mundiales.

Publicidad

Retrocediendo a su etapa como jugador y a ese momento histórico en el que Ecuador iba a disputar su primer Mundial, ¿cómo se enteró de su convocatoria? ¿Dónde estaba, qué hacía y qué sintió al recibir esa noticia?

Para cualquier jugador recibir una convocatoria o un llamado a vestir la camiseta de tu selección, siempre van a haber sentimientos encontrados, es como un cortocircuito porque no sabes si entenderlo o no. Yo estaba en un equipo que no estaba en la serie de privilegio del fútbol ecuatoriano y venía haciendo goles desde una serie B. Lo que me sorprendió es que mi llamado fue en el momento más tenso del fútbol ecuatoriano. Era la posible clasificación a nuestro primer mundial. La verdad que en ese momento, palabras para descifrar no las tenía.

¿Qué siginificó ser convocado para representar a tu país en el primer Mundial de Corea y Japón 2002?

Publicidad

Publicidad

Ser convocado a tu selección significa llevar tu bandera, el sentimiento de tu país, tu familia, tus sueños, tus proyectos de vida y es algo que todo jugador lo anhela. Entonces, si a todo esto lo unimos, tiene que decirse en una sola frase: hay que meterle pasión porque es la camiseta de selección.

¿En ese momento sintió más nervios por ser parte de la primera selección ecuatoriana que iba a un Mundial o predominó la emoción y la pasión de representar al país?

Publicidad

Las dos cosas porque primero no tenía una relación muy amplia con los futbolistas que eran convocados. Fui el único jugador convocado de la serie B por primera vez en la historia. Entonces, habían nervios porque uno no sabe cuál va a ser ese recibimiento, esa convivencia, pero yo tenía algo bien claro: mi motivación que era saber que iba a ser parte de la convocatoria de la selección ecuariana de fútbol. Se sienten las dos cosas (pasión y nervios) porque lo quieres hacer bien. Es un cortocircuito de muchas cosas que no es fácil controlar, se siente presión, ilusión y alegría al mismo tiempo.

¿Cuál fue el Mundial o partido que más lo marcó y por qué?

El mundial que me posesionó, donde tuve muchas vivencias, muchas experiencias, muchas anécdotas, fue el mundial de Corea Japón 2002. El mundial de Alemania 2006 ya venía una camada estructurada de jugadores que venían del primer mundial, pero la ilusión de tu primera vez dentro del mundial de fútbol, son cosas que quedan marcadas. Yo me quedo con el mundial del 2002 como vivencia, como experiencia, como fortalecimiento de mi proyecto de vida en el fútbol, me quedo con el mundial de Corea y Japón 2002, porque si me pongo a contarte la cantidad de anécdotas que viví con toda esa camada de jugadores experimentados, los únicos pequeños como Walter Ayoví, mi persona, y después llegar, tener que estar hablando con tu novia por teléfono, con 12 horas de diferencia.

¿Cómo describirías lo que significó para ti el Mundial de Corea-Japón 2002?

Publicidad

Para el mundial de Alemania ya había recorrido, había experiencia, tenías más conocimiento, pero Corea y Japón 2002, fue algo que me dio a conocer que tenía que duplicar mi disciplina profesional, triplicar mi concentración, triplicar el grado de público que tenía y me convertí en un ejemplo.

Y de todas esas vivencias con esa generación de jugadores, ¿cuál es la anécdota que más recuerda y que siempre se le viene a la cabeza, dentro o fuera de la cancha?

Dentro del campo, cuando fui convocado por primera vez, a los dos últimos partidos de Eliminatorias contra Uruguay en Quito y con Chile en Santiago de Chile, no pensé que iba a jugar, pero era feliz con haber sido parte de ese grupo privilegiado, sin descuidar y desmerecer a toda esa tanda de jugadores, de entrenadores, como Dušan Drašković, Francisco Maturana, que fueron los que empezaron el camino de lastre. Nosotros ya encontramos un camino asfaltado porque me hubiera gustado que en vez de mí hubiera ido delanteros con el Tanque Hurtado y muchos, y no pensé jugar, pero estar dentro de esa convivencia, compartir con un Álex Aguinaga, un jugador que tiene una amplia trayectoria histórico para mí era ya bastante.

¿Y qué pasaba por tu cabeza en ese momento?

Y te digo la verdad, no pensé en jugar. Y después en el mundial, en el primer partido contra Italia, siempre soy de las personas que me gusta entrenar con la misma intensidad, encarar mis días con la misma intensidad, comerme todo lo que está al frente, así se cierren algunas cosas, me vuelvo a levantar. Eso creo que te da seguridad. Y el entrenador creo que veía muchísimo eso en mí y veía también las confianzas de mis compañeros.

¿Y cómo te sentías justo antes del partido contra Italia?

Entonces llega el partido contra Italia y nosotros en el banco, entraron los jugadores y Aguinaga tiene una molestia al término del primer tiempo. Y el profe Hernán Darío Gómez señala al banco y dice, ‘¡ey, mijo, venga!’, yo miró para atrás porque no me imaginé que era conmigo, pero sabía que me podía tocar y empecé debutando en un Mundial que no pensé ni siquiera que era momento de ser convocado, pero cuando entré sí fui a comerme el mundo a correr, a luchar, a meter, a chocar, a hacer de todo porque creo que cuando empezamos a entender lo que tenemos a nuestro favor, no hay que dar ventajas y jugué los tres partidos del mundial.

¿Y fuera de la cancha, cuál es la anécdota o recuerdo que más te marcó de ese Mundial?

No tienen idea la convivencia fuera de nuestra hora de entrenamientos. empecé a conocer lo que era manejar un carro. Yo ya estaba con la ilusión de regresar a comprarme un carro. habían estos carritos de golf y todas estas vivencias con Walter Ayoví, que era con el que pasábamos nosotros las 24 horas del día. Pero imagínate estar al lado de toda esta gente: Francisco Cevallos, Aguinaga, Ulises de la Cruz, Iván Hurtado, Augusto Poroso, por gente que ha venía con una trayectoria amplia y cuando eran las reuniones escucharlos hablar, ver que muchos de ellos ya eran grandes en el fútbol. Entonces, fue muy lindo.

Antes de los partidos del Mundial, ¿tenías alguna cábala o ritual especial?

Yo soy católico, y normalmente nos apoyamos muchísimo de la fe, de esa fe que te inculcan tus padres. Yo vengo de una familia muy creyente y yo he sido un tipo muy amante a la salsa. Entonces, yo siempre trato de que el día antes del partido me gusta escuchar mi salsa, escuchar la música a alto volumen. Por eso quienes se concentraban conmigo siempre sabían que yo a las 6:00 de la mañana estaba levantado poniendo música. Pero las horas antes del partido siempre he sido de rezar un Padrenuestro, de pedirle a Dios fortaleza, sabiduría, concentración, ser inteligente y que él sea el que se encargue de cualquier situación que se presente en el partido. No he sido de cábalas, de usar un zapato de un color, que el interior de otro color de no, no, mis cábalas siempren ha sido poner la fe en Dios antes de él.

Dentro de los goles que marcaste en los Mundiales, ¿cuál recuerdas más y por qué? ¿Y qué significado tuvo la celebración que hiciste en ese momento?

Yo he hecho dos goles en los mundiales. En el mundial de Japón y Corea, no tuve la oportunidad, pero ya dejé un precedente de que ‘El Demoledor’ estaba rodando y que si me tocaba un próximo mundial, vacunaba porque vacunaba. El mundial de Alemania 2006, dentro de todo lo que me tocó vivir para llegar más o menos en condiciones favorables para poder jugar. Si es un mundial que me marcó muchísimo, muchos sentimientos encontrados por mi lesión. Pero me quedo con el gol contra Polonia porque primero fue el gol que motivó a todo un país y todos lo disfrutaban. Ese gol reflejó el sentir la conectividad y la algarabía de todo un país y creo que eso se demostró después.

¿Y por qué te quedas con este gol?

Porque el primer gol siempre dentro de cualquier partido, creo que es el que motiva al resto del grupo, motiva al hincha y esa celebración de ir al córner y arrodillarte y mostrar el puño como diciendo ‘estos somos los ecuatorianos’, presionando el puño y aquí no nos baja nadie.

Si pudieras volver a un solo momento del Mundial 2006, ¿a cuál regresarías y por qué?

Regreso al partido Ecuador contra Inglaterra y te puedo asegurar que Ecuador clasifica a cuartos de final. Y, ojo, que es una jugada fortuita porque uno como delantero hace lo mejor posible, pero no terminó en gol. Entonces quiere decir que a la jugada le faltó poco para concretarse al 100%. Puede que los goles que marqué no hice todo correcto, pero terminó en gol. Me transportaría al partido Ecuador a Inglaterra, a la misma hora, en el mismo estadio y de seguro que iban a ver quién era Ecuador nuevamente, quién era ‘El Demoledor’ en la delantera, acompañado de Agustín Delgado.

¿Quién era el más bromista de esa selección y qué hacía que siempre los hacía reír?

Yo era un poco, pero manejaba más la salsa, la rumba con Walter Ayoví. Pero en realidad el chiste de la selección siempre ha sido Neícer Reasco. Es un tipo muy carismático, es mi gran amigo, pero creo que yo siempre he sido un tipo muy alegre ahí dentro, teníamos varios juegos, pero yo era más de la rumba porque era el que me gustaba levantarme más temprano.

¿Cómo era la adaptación de el idioma, en este caso en Corea, en el 2002 o en el 2006 en Alemania?

Yo creo que el fútbol tiene que estar siempre ligado de la parte académica y nos hubiera gustado que esta pregunta nos tome, como la toman muchos jugadores europeos, que cuando van a cualquier otro país ya van un conocimiento académico, con conocimiento de algunas lenguas y se saben defender. En ese tiempo creo que los ecuatorianos en el mundial de Japón y Corea, ninguno creo que manejaba el inglés a extrema, cualquiera conocería que era water, alguna cosita así, pero uno era muy cómodo porque siempre tenías un traductor.

¿Qué crees que le falta hoy al fútbol ecuatoriano para que los jugadores estén mejor preparados fuera de la cancha, especialmente en idiomas y formación académica?

Hoy quiero tomarlo un poco más directo y desde la Asociación de Futbolistas Ecuatorianos, una de las cosas que creé fue nuestro propio centro de apoyo académico… porque mañana les toca viajar y si no habla el jugador habla tu primo, habla tu hermano, pero uno se conecta más rápido. Entonces, creo que el jugador tiene que saber que el balón de fútbol te da muchas cosas, pero después que te retiras es medio perezoso volverte a reencontrar con estudiar un idioma, con prepararte académicamente… Creo que eso va a empezar a cambiar.

¿Y cómo era justo la adaptación en la parte gastronómica?

El hambre no le pide permiso a la comida. Cuando el organismo te da una orden, simplemente te está diciendo que necesitan sentir que algo supla esa necesidad del estómago, que estás con hambre. Entonces, si no te gusta el sushi, tienes que comerlo porque el mensaje que te están mandando acá (estómago) te está diciendo que si no lo hace te puede lastimar. Entonces, el hambre no le pide permiso a la comida.

¿Cuál es el referente que ha tenido siempre Carlos Tenorio en el fútbol?

Yo vengo en las provincia de Esmeraldas, yo era un seguidor de Barcelona Sporting Club y tenía referentes ahí en Barcelona, a Carlitos Muñoz, el finado. Había un par de goleadores ahí, el mismo ‘Tanque’ Hurtado. Pero ya cuando entré al fútbol profesional, Liga de Quito me abre las puertas. Y en el fútbol internacional, uno de los delanteros que siempre seguí fue Thierry Henry, el francés, un jugador muy veloz, que siempre se equilibraba. (D)