Diego Maradona era bipolar y tenía “un trastorno narcisista de la personalidad”, declaró este jueves su psicólogo en una audiencia del juicio en Argentina contra siete profesionales de la salud por la muerte del astro del fútbol a los 60 años.

“Acá existe un cuadro: una adicción, un trastorno bipolar y un trastorno de la personalidad. Son las tres condiciones crónicas, toda la vida”, dijo el psicólogo imputado Carlos Díaz, quien contó en la sala que trataba al “Diez” desde 29 días antes de su muerte el 25 de noviembre de 2020.

Los allegados de Maradona “me dijeron que sus consumos estaban muy asociados a logros deportivos y que cuando había alguna frustración no sabía cómo lidiar con ello”, prosiguió el profesional.

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Es la primera vez que se expresa de forma tan pública un diagnóstico de trastornos de salud mental del campeón del mundo con Argentina en 1986. Sus adicciones sí eran conocidas, en particular a la cocaína y al alcohol.

El juicio en San Isidro, 30 km al norte de Buenos Aires, busca determinar la responsabilidad del equipo médico en el fallecimiento de Maradona cuando convalecía de una neurocirugía sin complicaciones en una casa rentada para tal propósito.

Díaz, de 34 años, narró que había conocido al exfutbolista el 26 de octubre de 2020.

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“Recuerdo que Maradona estaba sentado en un sillón bebiendo vino. La primera imagen que vi me impactó mucho porque me recordó a mi padre, también alcohólico, que había muerto hacía unos meses”, dijo.

“Detecté que tenía un real deseo de cambio, estaba comprometido”, prosiguió. El experto en adicciones dijo que le explicó luego a Maradona que “lo que funcionaba era un modelo abstencionista”.

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Siete profesionales -un médico, una psiquiatra, un psicólogo y enfermeros- son acusados de homicidio con dolo eventual, lo que quiere decir que eran conscientes de que su accionar podía provocar la muerte. Arriesgan entre 8 y 25 años de prisión.

Los imputados defienden su inocencia, mientras la querella busca demostrar que ni las condiciones de internación ni los cuidados fueron idóneos.

Las afirmaciones de Díaz sobre la salud mental de Maradona parecieron orientadas a mostrar que era un paciente difícil, parte del argumento más amplio de la defensa de que el ídolo del fútbol murió por causas naturales.

“Asesinos”

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Más temprano este jueves Verónica Ojeda, expareja de Maradona y madre de su quinto hijo, arremetió contra los acusados. “No nos merecemos esto, todas las cosas que nos hacen estos asesinos hijos de puta”, dijo entre lágrimas.

El equipo médico manipulaba “a toda la familia (...) A mí me decían una cosa y a las chicas (las hijas de Maradona) otra para que nosotros no estuviéramos unidos”, gritó la mujer de 48 años, al voltear la mirada hacia el principal acusado, el médico de cabecera de Maradona, Leopoldo Luque.

Se refería a la decisión tomada por el equipo médico, y con la que concordó la familia, de que la convalecencia posquirúrgica transcurriera en una casa privada y no en una clínica.

También declaró Colin Campbell, médico vecino de Maradona en la localidad de Tigre, que llegó antes que la ambulancia ese mediodía. Dijo que lo encontró muerto, “pálido y frío”, y que la habitación donde yacía estaba “muy desordenada, dejada, sucia”.

Es la segunda vez que la justicia intenta esclarecer las circunstancias de la muerte de Maradona, después de que el primer juicio fuera anulado el año pasado al descubrirse que una de las juezas participaba en la realización de un documental clandestino sobre el caso.

Este segundo juicio comenzó hace dos semanas; las audiencias se llevan a cabo los martes y jueves y se prevé que se prolongue al menos hasta la segunda quincena de julio.

Una octava acusada será juzgada por separado en un juicio por jurados. Alrededor de 120 testigos fueron convocados para este proceso. (I)