Barcelona SC quedó contra las cuerdas en la Copa Libertadores 2026 tras un arranque sin puntos y con un panorama que lo obliga a un cierre perfecto si quiere seguir con vida en el torneo continental.

El equipo torero cayó en sus dos primeras presentaciones: 0-1 como local ante Cruzeiro y 3-0 en su visita a Boca Juniors, resultados que lo dejaron en el fondo de la tabla y con un escenario muy complejo desde el inicio.

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Con este panorama, el elenco del Astillero es último del grupo D y su situación podría mantenerse incluso tras completarse la jornada, a menos que Universidad Católica de Chile caiga por una diferencia de cuatro goles o más ante Cruzeiro en Brasil. En este contexto, el conjunto ecuatoriano ya no depende únicamente de sí mismo.

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A Barcelona le restan cuatro partidos, es decir, 12 puntos en disputa, pero el margen de error es prácticamente inexistente. Recibirá a Católica el 29 de abril y a Boca el 5 de mayo en Guayaquil, antes de cerrar como visitante ante los chilenos el 21 de mayo y frente a Cruzeiro el 28 del mismo mes.

El desafío es mayúsculo si se toma en cuenta que, históricamente, se requieren al menos 10 puntos para clasificar a los octavos de final. Bajo ese parámetro, el equipo está obligado prácticamente a ganar todos sus encuentros restantes y, además, esperar resultados favorables en otros compromisos del grupo.

Pero más allá de las matemáticas, lo que genera preocupación es el rendimiento futbolístico. Barcelona no solo ha perdido sus dos partidos, sino que no ha marcado goles y ha recibido cuatro, evidenciando una alarmante falta de peso ofensivo.

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Esa tendencia también se refleja en la Liga Ecuabet, donde suma ocho goles en ocho fechas, con un promedio de uno por partido. Una cifra que deja en evidencia la dificultad del equipo para generar y concretar ocasiones, especialmente cuando necesita marcar diferencias.

Con el Xeneize ya como líder, con seis puntos, todo apunta a que uno de los cupos a octavos tendría dueño anticipado. En ese contexto, Barcelona deberá competir directamente por el segundo boleto, aunque su realidad actual lo obliga también a mirar de reojo el tercer puesto.

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Si no logra meterse entre los dos mejores del grupo, el premio consuelo será terminar tercero para acceder al playoff de la Copa Sudamericana, la única vía que le permitiría extender su participación internacional esta temporada.

En un torneo en el que no hay espacio para la duda, Barcelona está obligado a reaccionar de inmediato. Cualquier tropiezo más podría sentenciar su destino antes de tiempo. (D)