El 2 de diciembre de 2010, en Zúrich, el Comité Ejecutivo de la FIFA designó a los países que organizarían los mundiales del 2018 y 2022, Rusia y Qatar, respectivamente. La noticia causó gran sorpresa en todas las esferas del fútbol en el planeta. El anuncio fue toda una novedad, porque por primera vez el torneo se realizaría en un país de Europa del Este y porque el mundo árabe sería protagonista de la mayor fiesta del balompié internacional desde Uruguay 1930.