En la teoría, las justificaciones expuestas para subir a dos equipos de la serie B, que no ganaron en la cancha ese derecho, sonaba a balompié de primer mundo. Esos discutidos ascensos, consumados en los casos de Fuerza Amarilla y Olmedo (como tercero y cuarto de la tabla final del 2018 no les correspondía llegar a la A), se produjeron por la decisión del Consejo de Presidentes de la LigaPro de aumentar de doce a 16 el número de clubes participantes en la serie A para el 2019.
Para que aquella medida fuera aplicada hubo explicaciones como esta: “La idea es generar más recursos, copiar modelos exitosos, como de México, por ejemplo”. O esta: “La FIFA recomienda que las ligas del mundo cuenten por lo menos con 16 clubes en su torneo”. Y también opinó Javier Tebas, presidente de la Liga Española en una visita al país en septiembre del 2018. De las resoluciones locales Tebas anticipó que “el fútbol ecuatoriano será en unos años la envidia en Sudamérica”. Como contrapeso se escuchó la voz del expresidente de El Nacional, Tito Manjarrez: “El fútbol ecuatoriano no está listo para tener 16 equipos (en la división de privilegio). Se va a volver un torneo mediocre”.
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Pero hoy, justamente las dos escuadras que supuestamente iban a “mejorar” el nivel de competencia -ese fue el argumento que más se esgrimió para ascenderlos- están en la calle de la amargura. Uno se fue de vuelta a la B, el de Machala; y el otro, el de Riobamba, perdió sin jugar el partido de estreno de la campaña 2021 en el mismo lugar donde consiguió su ascenso: en la mesa. Ni Fuerza Amarilla ni Olmedo mejoraron nada. No funcionan en los aspectos deportivos, institucional y financiero.
Goleados sin jugar
El viernes 19 de febrero Universidad Católica y Olmedo no jugaron en la fecha de apertura de la temporada 2021 porque la LigaPro, por incumplir pagos, le aplicó el régimen de control económico al conjunto riobambeño. El organismo no habilitó a todos los futbolistas olmedinos por ese incumplimiento. El club solo recibió carnés de cancha de once jugadores, algunos de los cuales no fueron convocados para el duelo que debía cumplirse en el Olímpico Atahualpa. Mayra Argüello, cuestionada presidenta de Olmedo, culpó a la LigaPro por la derrota 3-0, por reglamento, de su equipo. A los camaratas les fueron adjudicados los 3 puntos.
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En declaraciones a GolTV Argüello protestó: “Estamos indignados por la manera en que trabaja la LigaPro. Recibimos el ‘ok’ (del organismo) y ahora hacen esto. Los mandos medios le hacen quedar mal a usted (Miguel Ángel Loor, titular de la Liga Profesional”. Luis Eduardo Cobo, delegado del Olmedo ante la LigaPro, complementó la versión de Argüello. “Entregamos la documentación para la inscripción y esperamos algunas horas. Miguel Andrade, de la LigaPro, nos dijo que teníamos un problema y solo podría habilitar a 18 jugadores, pero la dirigencia me pidió que acredite a 26 jugadores de los que llevé la documentación”, afirmó en radio La Red, de Quito.
No tienen estadio
Pero más allá de los lamentos Olmedo, que hasta el cierre del certamen anterior estuvo en riesgo de irse de la división máxima, no deja de acumular inconvenientes. En el arranque no jugó y este fin de semana no sabe, a ciencia cierta, en dónde recibirá a Liga de Quito, por la fecha número dos. Que sea en el Olímpico de Riobamba está en duda.
Fernando Cajo, administrador de la Federación Deportiva de Chimborazo, informó por una deuda que mantiene Olmedo con esa entidad que todavía no se ha firmado el contrato de arrendamiento del estadio. “Existe un valor pendiente, pero es ínfimo ($170). El Olmedo ha cubierto todos los valores pendientes. Como administradores del escenario tenemos una figura jurídica llamada contrato civil de arrendamiento para la utilización de los inmuebles y aún no se ha firmado el contrato jurídico. Olmedo no ha hecho su pronunciamiento de manera oficial, no podemos ceder ese escenario, ni ningún otro, sin tener un contrato. Necesitamos legalizar esos contratos porque somos auditados por la Contraloría General del Estado”.
La dirigencia riobambeña le hizo una propuesta a la Fedechimborazo: que los patrocine y así poder usar el Olímpico, pero la respuesta fue negativa. Cajo comentó: “Como ente federativo, y rectores del deporte formativo y amateur, no podemos auspiciar a un club profesional de ningún deporte”.
Demandados
Y hay más dolores de cabeza. Andrés Holguín, abogado que patrocina la demanda del argentino Facundo Affranchino, aseveró este miércoles que por disposición del ente rector del fútbol mundial, el cuadro del Chimborazo tenía plazo hasta el 23 de febrero para pagarle $123.000 a Affranchino por haberes pendientes e indemnización (de no pagar puede ser prohibido de inscribir jugadores, puede perder puntos y la categoría). Argüello, sobre la sentencia por la demanda perdida, respondió: “El tema de Affranchino lo estamos apelando en la FIFA. Tenemos la documentación de descargo y sé que no vamos a tener inconvenientes para poder jugar este fin de semana”.
En abril pasado Affranchino dio su versión de su paso por Olmedo. “Firmé un contrato por dos temporadas. La realidad es que nunca lo respetaron. Hasta el día de hoy (hace diez meses) no recibí un solo salario y nunca me inscribieron para jugar”, aseveró. Al parecer el directorio de Mayra Argüello calculó mal. Al argentino se le dijo que no lo podían inscribir porque la institución no cumplía con las reglas del Fair Play financiero de la LigaPro. “Primero dijeron que la FIFA tenía que habilitarme, después que debían buscar patrocinadores para poder inscribirme. Al final me dieron a escoger entre reducir mi sueldo y contrato a la mitad, o no jugaría. Pero no tenía garantías de que iban a cumplir”, contó el volante de 31 años.
Té con galletas como cena
No es esa la única denuncia de Affranchino, que contratado no jugó, ni cobró lo pactado con uno de los clubes que iba a “mejorar” el nivel de la LigaPro. “Con la pandemia (del coronavirus) todo se puso más difícil. Vivía con mi novia y no teníamos recursos. A veces cenábamos té con galletas. Lo que más me dolió fue la falta de interés del club. Entiendo el tema contractual, pero en la parte humana nunca se preocuparon de si necesitaba algo, a pesar de saber que no cobré un centavo. La presidenta (Mayra Argüello) bloqueó a mi representante en WhatsApp. No quiso hablar más sobre el tema”, relató el antiguo elemento de River Plate.
Pero Affranchino no es con el único que Mayra Argüello dejó de hablar; también le sucedió a Marco Antonio Posligua. Hace un mes el mediocampista ecuatoriano reveló que al acabar la temporada 2020 reclamó una deuda y recibió mal trato por parte de la dirigencia del Ciclón. “He venido arrastrando problemas desde el primer día que estoy acá porque me he callado, para no tener problemas ni inconvenientes con la señora (Argüello). Me deben $15.000 por la compra de mi pase, y no me quieren pagar desde el año 2019”, dijo Posligua.
Y agregó que ronda el domicilio de Argüello porque “los celulares no me contesta; es más, hasta me bloqueó. No tengo ni para comer porque la señora (Argüello) a partir de septiembre (del 2020) no me paga. Lo único que recibo es rechazo en esta casa (señalando el domicilio de la dirigente). Le ha dicho al guardia que me bote o que llame a la policía. Lo único que le estoy pidiendo es que salga y hablemos, pero no me quiere dar la cara”.
Desastre amarillo
“La idea es mejorar el sistema del campeonato”. Ese era el estandarte que portaba Miguel Ángel Loor, presidente de la LigaPro, al anunciar con entusiasmo, en agosto del 2018, que la serie A del 2019 tendría 16 clubes participantes y ya no doce.
Pero en Fuerza Amarilla, uno de los dos equipos favorecidos con el inflado sistema de ascenso, no caló la arenga: cuando faltaban cuatro jornadas para la finalización del campeonato del 2019 el elenco orense ya era el primero de los dos conjuntos en caer a la serie B.
El mismo club cuyos jugadores tuvieron que vender entradas en el último juego del 2017 para cobrar salarios, que a finales del 2018 enfrentó denuncias de falsificación de firmas en roles de pago y que mantuvo en vilo su acceso a la naciente competición nacional, no dio muestras de recuperación a lo largo del 2019. Fuerza Amarilla, presidido por Favián Aguilar –quien renunció al cargo en dos ocasiones y en ambas retornó al mando–, fue uno de los cuatro planteles que finalizaron en lo más alto de la clasificación de la serie B en el 2018. Por esa razón recibió una ‘invitación’ para figurar en la A en medio del aumento del número de clubes en la división máxima.
La escuadra de Machala no aportó nada para que el fútbol nacional fuera “la envidia en Sudamérica”, como pregonó Tebas. Y mucho menos mejoró algo en la LigaPro, ni en nivel deportivo y menos en profesionalismo. (D)