El 1 de mayo de 1925, un grupo de jóvenes amantes del fútbol, liderados por Eutimio Pérez, en el barrio del Astillero, ubicado en el sur de Guayaquil, dio vida a un sueño que, con el tiempo, se convertiría en una de las mayores pasiones deportivas de Ecuador.

Aquel modesto equipo, bautizado en honor a la ciudad catalana, que comenzó a escribir su historia bajo el nombre de Barcelona Sporting Club, cumple este viernes, 1 de mayo de 2026, 101 años de vida institucional.

Y aunque todo debería ser alegría y celebración por cumplir un año más de vida, la situación deportiva actual que atraviesa el elenco guayaquileño no permite tiempo para festejos ni algarabías.

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Barcelona SC actualmente está en deuda con su hinchada. El elenco torero no ha levantado un título desde el 2020, hace cinco temporadas, cuando aún tenía 95 años. Además, acumula una serie de resultados que distan mucho de la historia futbolística de la que muchas veces se parte para destacar la grandeza del club.

No solo a nivel local, donde no puede trascender en torneos como la Copa Ecuador, jugando ante equipos de una menor jerarquía, y donde no ha logrado ganar la liga desde el 2020.

Por otro lado, hace escasas horas Barcelona SC perdió en el estadio Monumental Banco Pichincha por 2-1 contra Universidad Católica de Chile, y no solo llegó a la tercera derrota consecutiva en la fase de grupos del certamen: el elenco torero también registró la peor racha sin ganar como local en el torneo.

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Perdió ante River Plate (2-3), Universitario de Perú (0-1), Argentinos Juniors (0-1), Cruzeiro (0-1) y Universidad Católica (1-2); empató con Botafogo (1-1). Son seis los cotejos en los que Barcelona SC no conoce la victoria en su casa por Libertadores.

Justamente en ese certamen es donde ha acumulado la mayoría de las decepciones que cierto sector de la prensa deportiva, los hinchas y resto de opinión pública llegan a catalogar como fracaso, aunque ese término no esté tan asociado al deporte per se.

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La inestabilidad deportiva ha llevado al club a tener seis directores técnicos en apenas dos temporadas. Pasaron el uruguayo Diego López, los argentinos Germán Corengia y Ariel Holan, el ecuatoriano Segundo Castillo, el español Ismael Rescalvo y actualmente el venezolano César Farías.

Antes de Farías, ninguno se pudo consolidar. Solo López, quien a pesar de haber cosechado tres triunfos consecutivos en la Liga Ecuabet, fue cesado.

Luego de un año centenario fallido, en el que se esperó levantar un título, trascender y ser competitivos en la Copa Libertadores, no se terminó consiguiendo ningún objetivo deportivo más allá de clasificar a la fase de grupos de la Copa Libertadores.

Un estilo de juego que no convence desde hace algunos años, fichajes que llegan pero que no cumplen expectativas, un pasivo que sigue aumentando, que, sumados a los inconvenientes administrativos, terminan afectando directamente a la parte futbolística.

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El hincha cada vez sale más decepcionado cuando sale del estadio tras pagar su boleto. Y, aunque actualmente no se vivan épocas doradas, como en las décadas de los 80 o los 90, siempre esperará por el regreso de su equipo. (D)