La derrota aplastante contra Argentina por el 6-1 no solo que apresuró a la directiva de la Federación Ecuatoriana de Fútbol a contratar al nuevo cuerpo técnico de la Selección, sino que pulverizó cualquier posibilidad de que el profesor Jorge Célico fuera considerado y ratificado en el puesto de la tricolor mayor, como era su ambición si el resultado con Argentina lo beneficiaba. También esa derrota nos hizo ver que nunca se debió jugar ese partido por varias razones, como por ejemplo, el estado de convulsión que vivía el país; era muy difícil que los jugadores estuvieran exentos de la preocupación, por la seguridad de sus familiares.