Esta semana el fútbol ecuatoriano se vio sorprendido por la vulneración al derecho a la honra. Todo comenzó en Cayambe, hermoso lugar de nuestra serranía, en el enfrentamiento entre América y Emelec, en un partido donde los puntos eran importantes para no descender y para clasificar a los playoffs. Y cuando el resultado era 1-1, faltando no más de 10 minutos, en una jugada sin mayor riesgo de gol en el área del América, Onofre Mejía, experimentado defensa y capitán del equipo quiteño, en forma torpe más cercana a la estupidez, derriba a un delantero de Emelec. El árbitro señaló penal y le permitió al equipo guayaquileño ganar con tres puntos.