En el fútbol ecuatoriano se dicen muchas cosas y ninguna de ellas ha salido a la luz. Lo de Macará (las denuncias que rechazó tajantemente el presidente del club, Miller Salazar, sobre un supuesto arreglo en el 2018), ahora lo de Onofre Mejía, los temas de indisciplina de seleccionados en el piso 17, durante la Copa América 2019. Pero nadie ha sacado nada en claro. En el caso de Mejía, y yo lo digo como exfutbolista y como entrenador, mientras no se le comprueba nada malo, verdaderamente le están haciendo un daño al jugador.