La campeona olímpica Caterine Ibargüen abrió los brazos, miró al cielo, se cacheteó los muslos, gritó, saltó y sonrió como siempre al despedirse de la fanaticada, pero el resultado de la colombiana este martes en su debut en los Juegos Panamericanos de Lima-2019 distó mucho del esperado.