Alexander Alvarado recordó sus años de goleador, el haber ganado un Botín de Oro, y con esa experiencia asumió el cobro de un penal para la selección de Ecuador, durante el Mundial Sub-20 de Polonia. La ejecución estaba cargada de presión. En juegos previos habían fallado sus compañeros Jordan Rezabala y Leonardo Campana. Con el marcador en contra ante Uruguay, sabía que ese penal enderezaría el rumbo y así fue: la Tri remontó, venció 3-1 y accedió a cuartos de final del Mundial. El quevedeño de 20 años, jugador de Aucas, revela que tras alcanzar el tercer puesto en el Mundial, la dirigencia de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) les ofreció un premio por el logro, pero hasta el momento no se ha efectivizado.