El VAR es lo mejor que le pasó al fútbol en cincuenta años. En apenas ocho partidos lleva casi treinta intervenciones con el 100% de acierto. Esto significa que en apenas ocho juegos hubiésemos tenido una treintena de errores graves que hubieran cambiado resultados y posiciones. O sea, injusticia más injusticia. Gracias al VAR, la casa está en orden, no hubo escándalos y todo está como debía ser.